Ellos bailan así…

Miércoles. 10 de octubre. La llovizna que cae en la capital no es impedimento para que las emociones y sentimientos estén a flor de piel. Están ansiosos por iniciar. Entrelazan sus manos y caminan de un lado para el otro.

Miércoles. 10 de octubre. La llovizna que cae en la capital no es impedimento para que las emociones y sentimientos estén a flor de piel. Están ansiosos por iniciar. Entrelazan sus manos y caminan de un lado para el otro.

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Manuel Sánchez, director general de la academia, expresó que estaba contento de ver el resultado de tres años llenos de esfuerzo, dedicación y empeño. “Hoy ratificamos nuestro compromiso de formar grandes artistas, grandes bailarines, gracias al apoyo de los 28 maestros de la escuela y los padres de familia”.

Por su parte, Luis Morales Alonso, director del Instituto Nicaragüense de Cultura, le dijo a los jóvenes que si tienen pasión lograrán todo lo que se proponen. “Siempre crean en lo que ustedes hacen y en lo que ustedes son”, finalizó.

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Son las 7:00 de la noche y en la Sala Experimental Pilar Aguirre, en el Teatro Nacional Rubén Darío, no alcanza un alma más. Todos están allí por ellos. Todos vinieron a verlos. Hoy es la noche que esperaron durante tres años.

El maestro de ceremonia comienza a hablar:

“Nos preparamos para recibir a los graduando”.

La marcha comienza a sonar. Y así uno a uno, del brazo de su padre o madre, fueron entrando a la sala. Así comienza la graduación 2014 del curso de Formación Profesional en Danza de la Academia Nicaragüense de la Danza.

AÑOS DE ESFUERZO Y DEDICACIÓN

Álvaro Martínez es uno de los graduados. Él baila desde niño, sus padres también son bailarines. “Para mí estos tres años de carrera me sirvieron para madurar como bailarín y entender lo que en verdad es la danza”, dice. Agrega que para él la danza es su vida, es su pasión, es el medio por el que se puede expresar.

Pero no solo Álvaro siente que el baile es su vida, todos los chicos piensan lo mismo, tal es el caso de Naomi Ortiz, estudiante de Comunicación Social.

“No me importaría dejar mi carrera de comunicadora para seguir bailando, es lo que mi cuerpo y mi alma me pide. Estoy orgullosa de lo que he logrado estos 16 años bailando, me siento agradecida con todos mis maestros. Mi sueño es formar la Compañía Nacional de Nicaragua y yo sé que lo voy a lograr de la mano de Dios y mi madre que tanto amo”, expresa esta talentosa chica.

Por su parte, Freddy Ríos expresa que el baile ha sido algo súper lindo en su vida, “ya que como amante del arte en dos años no pensé lograr tanto éxito con mi esfuerzo y valentía y sobre todo humildad”.

“Mi experiencia como artista me hace sentir bien. Una vez alguien me dijo: ‘Solo tenés que ser vos y solo vos vas a ser el éxito de tu vida’”, comenta este chico al que todos llaman “El Chino”.

LAS PALABRAS DE CAMILA

Se pone de pie. Toma su discurso y está lista para leerlo. Ella es Camila Espinoza Cabezas y fue la escogida para dar las palabras en la graduación.

“Este no es el final de una gran experiencia en nuestras vidas, este es apenas el comienzo de una gran carrera. Recuerdo cuando tenía 4 años y era una niña que se divertía bailando. Con el tiempo tuve maestros que me enseñaron todo lo que sé”, expresó con la voz entrecortada.

“Somos una gran familia porque el compañerismo sigue aunque algunos no lograron terminar. Comenzamos 32 y hoy nos graduamos 13, 13 grandes amigos, grandes hermanos”. “Dejen que la danza siempre esté en nuestras vidas, pues es el único inquilino que no paga renta”, agrega tras una lluvia de aplausos.

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