Una lágrima brotó en el camerino antes de subir a la pelea. Leonardo Chimmy Morales llegó a la competencia The Ultimate Fighter Latinoamérica con el optimismo de salir de la marginalidad de la pobreza y como un héroe para los seguidores de las AMM en Nicaragua. Está sentado en el estrado de los semifinalistas al noquear en el segundo asalto al mexicano Masio Fullen, en la última pelea preliminar de la competencia.
Morales se unió a Marlon Vera como los únicos peleadores del Team Werdum que consiguieron victoria y siguen “vivos”.
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Describir el combate es como llenar un cuaderno de caligrafía, repitiendo la palabra patada en innumerables ocasiones. El arma mortífera del nicaragüense destruyó lentamente la pierna izquierda del azteca, hasta finalizar con el zarpazo letal en el rostro, que mandó al limbo al rival. Entre asombro y espectáculo, Chimmy Morales encontró el destino trágico del adversario a causa de la maestría con la cual combina sus patadas, acarreadas desde infante cuando practicaba taekwondo.
Así es como se hace. Cuando tienes el talento en las piernas hay peligro. Esa fue la forma perfecta de una pelea bien ejecutada, indicó el presidente de la UFC, Dana White, luego de la presentación del pinolero en el evento.
Esto es un paso adelante para entrar a la UFC. Me siento muy contento. Antes de salir a la pelea estaba llorando y si perdía me destrozaría el alma, afirmaba Morales, mientras su augurio es el de llegar a la gran final.
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