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Las empresas de Brasil toman menos créditos en dólares, euros y yenes, en tanto la perspectiva de una reelección de la presidenta Dilma Rousseff este mes afecta la demanda de los valores de deuda del país.
La emisión de bonos internacionales cayó en septiembre 32 por ciento, a 2,200 millones de dólares, unas tres veces la declinación global, indican datos que recopiló Bloomberg.
Es probable que la caída se profundice en octubre mientras los brasileños deciden si Rousseff, quien ha presidido el crecimiento económico más lento en dos décadas, seguirá en el cargo cuatro años más, según Andbanc Brokerage LLC, Bulltick LLC y Dinosaur Securities.
“Las elecciones han desempeñado un papel importante en la desaceleración de la emisión”, dijo Carlos Gribel, jefe de renta fija de Andbanc Brokerage, en entrevista telefónica desde Miami. “No habrá mucha actividad en octubre y, según los resultados de las elecciones, tampoco la habrá durante el resto del año”.
Los costos crediticios de las empresas aumentaron la semana pasada al nivel más alto en seis meses conforme los inversores se preparaban para una victoria de Rousseff, quien ha conseguido apoyo popular al reducir el desempleo a un bajo nivel récord e impulsar programas de bienestar a pesar de que la inflación supera el objetivo del Banco Central desde hace 48 meses.
El pesimismo respecto del futuro económico de Brasil llevó a Moody’s Investors Service a bajar las perspectivas crediticias de los bancos del país.
«La economía se deteriora, y las elecciones han profundizado la debilidad del real». Leonardo Kestelman, administrador de dinero y director gerente de Dinosaur Securities en Sao Paulo.
En deterioro
El pesimismo en relación con la mayor economía de América Latina se profundizó luego de que un informe del 29 de agosto indicara que el Producto Interno Bruto se contrajo 0.6 por ciento en el período abril-junio, luego de contraerse 0.2 por ciento en el primer trimestre.
Moody’s bajó el mes pasado la perspectiva de la calificación Baa2 de Brasil a negativa y mencionó las escasas posibilidades de una recuperación.
“En menos de 12 meses” podría haber una baja de calificación si las condiciones macroeconómicas siguen deteriorándose, dijo Mauro Leos, un analista de Moody’s, en un evento realizado el 30 de septiembre en Sao Paulo.
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