Nicaragua es un país donde la población adulta mayor recibe un tratamiento indigno y de desprecio por parte de las instituciones del Estado, sostuvo Carlos Guadamuz, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
En el caso de los adultos mayores que no reciben una pensión de vejez a través de la seguridad social, no les queda más que la mendicidad o ser carga de sus familiares, muchas veces migrantes en el exterior, dice Guadamuz.
El funcionario del Cenidh discrepa así de la publicación de la organización británica de ayuda a la vejez HelpAge, que coloca a Nicaragua en la posición 54, justo en la media de los mejores países para envejecer.
A los adultos mayores que están en la mendicidad, el Ministerio de la Familia lo que hace es servir de enlace con los albergues que cuidan a esa población en abandono, que básicamente son iniciativas de la sociedad y por tanto insuficientes.
Recordó Guadamuz que el techo de protección de la seguridad social en Nicaragua es básico para el sector, pues el 65 por ciento no tiene protección. Y una buena cantidad de los que están dentro de la seguridad social reciben una pensión del cuarenta por ciento del salario mínimo, como son las pensiones reducidas que no les permite cubrir la canasta básica que cuesta diez mil córdobas.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A