Carlos Slim, el multimillonario que protegió con éxito un monopolio de telecomunicaciones en México durante más de dos décadas, obtuvo uno de los mayores beneficios económicos inesperados al ceder a las pretensiones del Gobierno.
Las acciones de América Móvil SAB, la empresa de Slim, treparon 25 por ciento en este trimestre, el mayor aumento en cinco años, en tanto la compañía dijo en julio que vendería activos por valor de 17,500 millones de dólares en medio de una iniciativa de los legisladores y los reguladores para imponer la competencia a las compañías telefónicas y las radiodifusoras que ejercían el dominio en el país.
El alza de las acciones alcanzó casi cuatro veces el promedio de las compañías de telecomunicaciones de los mercados emergentes, muestran los datos que reunió Bloomberg.
La fortuna personal de Slim, de 74 años, que posee el 57 por ciento de América Móvil, este año dio un salto de 6,600 millones de dólares a 80,300 millones de dólares, superando al hombre más rico del mundo, el excofundador de Microsoft Corp., Bill Gates.
Hijo de un inmigrante libanés, Slim edificó su fortuna comprando la compañía telefónica estatal en una venta de privatización y luego manteniendo el dominio en la industria de las telecomunicaciones mexicanas, con una cuota del 70 por ciento del mercado de la telefonía móvil del país y un 80 por ciento de las líneas fijas.
“Fueron lo suficientemente sólidos y eficientes para transmitir al mercado el mensaje correcto”, dijo en entrevista María Eugenia Pichardo, máxima responsable ejecutiva de Pichardo Asset Management de Ciudad de México, que administra más de 200 millones de dólares que incluyen acciones de América Móvil.
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