El exdiputado liberal Enrique Quiñónez continúa en polémica con las autoridades de transporte costarricense, de quienes aún espera los permisos para que los autobuses de su empresa Nicabus reanuden operaciones.
Nicabus —que cubre la ruta Nicaragua-Costa Rica— operó por primera vez en 1997, pero en noviembre de 2002 la Dirección General de Transporte Terrestre le canceló el permiso de operación porque, según el entonces director Yamil Quant, habría incumplido la ley al no presentar en cinco años al Ministerio de Transporte e Infraestructura de Nicaragua el acta constitutiva de la empresa.
SE QUEJA POR DEMORA
El Consejo de Transporte Público (CTP) señala que en la petición de Quiñónez hay anomalías, pues aunque inició gestión hace dos años, fue hasta mediados de este año que presentó a Costa Rica la inscripción de cuatro autobuses en Nicaragua, dos de ellas de manera temporal y con fechas diferidas.
A inicios de mes Quiñónez, por medio de la representante legal de Nicabus en Costa Rica, Karla Rodríguez, presentó una queja a la Contraloría de Servicios del CTP demandando información del proceso, pues según él no le han comunicado la razón de la demora en el proceso.
“Ni siquiera me han notificado esos errores para subsanarlos. Me le han dado largas al asunto y yo solo veo mano pachona en eso”, se quejó Quiñónez.
De homologar Costa Rica los permisos de operación, Nicabus entraría a competir de inmediato en un mercado de medio millón de personas que circulan al año entre los dos países.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A