Bomberos llaman a la población a no dañar las fuentes de agua que abastecerían los camiones durante una emergencia. LA PRENSA/J. TORRES

No se roben los hidrantes

Más de una vez a la hora de un incendio los bomberos han encontrado los hidrantes destruidos casi a pellizcos. Estas fuentes de agua, que supuestamente les abastecerían a la hora de una emergencia, son dañadas por los pobladores, que pedazo a pedazo les arrancan las piezas hasta que estos quedan inservibles.

[doap_box title=»¿Normas cumplidas?» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] Según normas internacionales los hidrantes deben estar localizados en áreas “fácilmente accesibles” y “distribuidos de manera que la distancia entre ellos, medida por espacios públicos, no sea en ningún caso superior a 200 metros”.

La señalización de los mismos también es exigida. Así como la inspección anual de su estado.

En Managua debido al desorden urbanístico no se cumple con algunas de estas normas.[/doap_box]

Más de una vez a la hora de un incendio los bomberos han encontrado los hidrantes destruidos casi a pellizcos. Estas fuentes de agua, que supuestamente les abastecerían a la hora de una emergencia, son dañadas por los pobladores, que pedazo a pedazo les arrancan las piezas hasta que estos quedan inservibles.

Y es que los materiales con los que son fabricadas estas bocas de incendio, como también se les conoce, deben ser resistentes a la corrosión y oxidación. Por eso representan “dinero fácil” para los ladrones que extraen el cobre (tercer metal más utilizado en el mundo, fácilmente reciclado y con múltiples usos) o el hierro licuado de los mismos para venderlos a las chatarreras.

¿Hay suficientes?

En la capital los hidrantes han sido instalados en lugares estratégicos y están conectados a la red de tuberías que alimenta la ciudad. La Dirección General de Bomberos cuenta con un estudio que detalla la ubicación y el estado físico de los mismos, asegura el capitán Adolfo Reyes, jefe de la estación de bomberos del Distrito Cinco de Managua.

Para Reyes el problema no es que hagan falta bocas de incendio, sino que estas sirvan. La mayoría, según él, están en mal estado.

“Los hidrantes que hay en la ciudad son suficientes para atender situaciones de emergencia en Managua”, sostiene Reyes, quien admite que debido al mal estado de los mismos los bomberos cuentan con un sistema de cisternas que les abastece de agua.

Los camiones que se usan para sofocar las llamas transportan desde 500 hasta 1,500 galones de este líquido y para rellenarlos deben esperar que las cisternas lleguen al sitio del incendio.

Un obstáculo que se agudiza en zonas rurales, donde el acceso es limitado. Un proceso que para los bomberos podría ser más rápido y menos engorroso si los hidrantes deteriorados por la población cumplieran su función.

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