“La economía de este país es un fracaso. Su crecimiento desde el año 2000 es inferior a la media europea. Los salarios aumentaron con menos rapidez, y la pobreza, al alza, afecta a un niño de cada cinco”. Así comienza el retrato de Alemania, la primera potencia económica europea, firmado por el economista alemán Marcel Fratzscher, en un libro que se publicará hoy lunes.
Cuando el mundo entero elogia el modelo alemán atendiendo a las cifras macroeconómicas, Fratzscher, presidente del Instituto de Investigaciones DIW de Berlín, y otros economistas de renombre, se han propuesto terminar con unos estereotipos tan elogiosos como “peligrosos”.
Fratzscher afirma sin rodeos que su país está “en declive” y “vive de las rentas”, en su obra La ilusión de Alemania.
Según destaca, la renta media de un hogar alemán ha bajado un tres por ciento desde el 2000. Esta caída es del cinco por ciento para el diez por ciento más pobre de la población.
Cierto es que desde la crisis financiera de 2009, Alemania se ha recuperado. Su excedente comercial de cerca de 200,000 millones de euros en 2013 , y el número de desempleados ha pasado de más de cinco millones en 2005, a menos de tres millones en la actualidad.
Sin embargo, esto no debe ocultar “las debilidades fundamentales de la economía alemana”, empezando por “su tremenda falta de inversiones” Estas pasaron del 23 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) a comienzo de los años 1990 a 17 por ciento en la actualidad, por debajo de la media de los países industrializados (veinte por ciento).