El ex diputado liberal Enrique Quiñonez continúa en polémica con autoridades de transportes costarricenses, de quienes aún espera le homologuen los permisos nicaragüenses a sus autobuses para que su empresa Nicabus empiece a trasladar pasajeros entre Nicaragua y Costa Rica.
A inicios de mes Quiñonez, por medio de la representante legal de Nicabus en Costa Rica, Karla Rodríguez, presentó una queja a la contraloría de servicios del Consejo de Transporte Público (CTP) demandando información del proceso.
En la queja alega que desde hace dos años inició gestiones para que su empresa opere nuevamente el servicio de transporte público entre los dos países, porque a la fecha el CTP ni siquiera le ha comunicado sobre algún error incurrido en el proceso, con el afán de subsanarlo, explicó el ex diputado.
Aunque Quiñonez inició gestión hace dos años, fue hasta mediados de 2014 que presentó a Costa Rica la inscripción de 4 autobuses en Nicaragua, dos de ellas de manera temporal y con fechas diferidas, lo cual es considerada como anomalías por el CTP.
“Ni siquiera me han notificado esos errores para subsanarlo. Me le han dado largas al asunto y yo solo veo mano pachona en eso”, se quejó Quiñonez.
El despacho de prensa del CTP, aseguró que no es obligación de ese Consejo notificar errores del proceso para subsanarlos.
“En cuanto a si debemos o no notificar las inconsistencias que se presentan en el proceso, no es obligación, ya que es todo un proceso el cual finaliza con el acuerdo tomado por un órgano colegiado, es decir la Junta Directiva”, respondió ese despacho.
Tras un intercambio de comunicaciones entre Nicabus y la contraloría de servicios, este jueves la junta directiva del CTP analizó el proceso, pero aún no se ha notificado a la representante legal de la empresa de Quiñonez sobre el resultado.
De homologar Costa Rica los permisos de operación, Nicabus entraría a competir de inmediato en un mercado de medio millón de personas que circulan al año entre los dos países y que se mueven en otras empresas internacionales o por medio de transbordo.
Nicabus, con ruta Nicaragua – Costa Rica, operó por primera vez desde 1997. En noviembre de 2002 la Dirección General de Transporte Terrestre le canceló el permiso de operación porque, según el entonces director Yamil Quant, habría incumplido la ley al no presentar en 5 años al Ministerio de Transporte e Infraestructura de Nicaragua el acta constitutiva de la empresa.
Quiñonez alega que en ese momento fueron motivos políticos del gobierno de Enrique Bolaños, los que obligaron al cierre de su empresa, al punto, según él, que la Corte Suprema de Justicia se la restituyó.