Walter Emilio Mora Rodríguez, de 32 años, falleció dentro de la sede policial de Tola, a eso de las 7:00 p.m. del miércoles, tras ser esposado por agentes policiales que lo llegaron a sacar de la casa del diputado sandinista suplente Hebert Herrera Solís.
Mora entró a la vivienda del exsecretario político departamental del Frente Sandinista y lanzó todos los objetos de la sala. En la casa de Herrera Solís únicamente se encontraba su esposa, su nuera y un niño de 3 años.
Tras la muerte de este ciudadano, en el pueblo circuló el rumor que había fallecido producto de una paliza policial.
Aura Adilia Aguilar de Herrera relató que el portón de la entrada a su casa estaba cerrado con un candado y Mora Rodríguez trató de abrirlo, pero como no pudo se lanzó sobre las verjas y cayó al suelo dentro de su propiedad y luego entró a la sala para quebrar todo lo que encontraba.
“Quebró adornos, retrateras, volteó los muebles, levantó un tablón pesado y lo lanzó por el aire, y yo solo corrí a salvar al niño y a pedir auxilio”, narró la señora.
El capitán José de Jesús Pasos, jefe municipal de la Policía de Tola, dijo que al llamado de auxilio de la esposa del diputado Herrera Solís, que viven esquina opuesta a la sede municipal, envió a tres agentes policiales a ver qué sucedía.
“Ellos iban sin armas e incluso uno tuvo que regresar (a la sede policial) a traer las esposas y entre los tres agentes y dos civiles se logró reducir a Walter, pero en ningún momento se le golpeó ni se le dio maltrato”, explicó Pasos.
Aseguró que cada vez que a Walter le daba un ataque de epilepsia quedaba como desorientado y tenía esas reacciones y refirió que los mismos familiares comentaron que Mora Rodríguez se había tomado ocho carbamazepina y luego anduvo ingiriendo licor.
DICTAMEN FORENSE NO CONVENCE
María Haydée Rodríguez Fajardo, madre de Walter Emilio, manifestó no estar satisfecha con el trato policial y el dictamen forense. “Yo encontré a mi hijo muerto y con las chachas (esposas) puestas y pedí que le quitaran las chachas porque estaba sin vida, él tenía unas sombras rojas en el cuerpo y como algunos chilillazos en la espalda. Él estaba sangrando de un brazo, el forense dijo que había muerto de una hipertensión endocraneal por edema cerebral y no me parece la versión del forense porque algunas personas me han dicho que vieron cómo lo estaban maltratando, cómo lo estaban aventando, no estoy conforme yo con eso”, argumentó.
Señaló que no va a interponer denuncia en Asuntos Internos de la Policía y que prefería dejárselo a Dios “porque aquí el que las hace las paga, para mí desde que lo metieron a la Policía de Tola mi hijo ya estaba muerto y por eso reclamé que por qué lo tenían enchachado si ya estaba muerto”.
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