Casi medio centenar de líderes de todo el mundo tomaron la palabra ayer en la Asamblea General de la ONU para defender la necesidad de actuar ante un mundo que se resquebraja por los conflictos armados, las enfermedades, la desigualdad y otros problemas, como el cambio climático.
“Podría parecer que el mundo se está viniendo abajo”, dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en la apertura de los debates, donde despachó un sombrío discurso sobre el estado del planeta. Destacó que desde la Segunda Guerra Mundial no había un número similar de refugiados, demandantes de asilo y necesidades humanitarias por los conflictos en países como Siria, Irak, Ucrania y varias naciones africanas.
El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, pidió ayer ante la Asamblea General de la ONU la creación de una “fuerza multinacional” para luchar contra el tráfico de drogas, porque los problemas que genera se equiparan a los del radicalismo islámico.
También mencionó que la violencia que genera el narcotráfico ha producido una “inusitada migración de niños hacia el norte de América” a causa de la violencia y la falta de oportunidades.
El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, citó algunos de los conflictos más graves que se viven actualmente, pero señaló que “los sollozos se escuchan también desde Centroamérica, donde miles de niños, niñas y jóvenes cruzan solos las fronteras hacia Estados Unidos huyendo de la violencia y la falta de oportunidades”.
[/doap_box]
Los jefes de Estado de Latinoamérica reclamaron que la ONU cambie para asumir mayor liderazgo internacional.
Así, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a transformar las “estructuras excluyentes” de organismos como el FMI “que no pueden estar gobernados solo por países desarrollados que oprimen a los países en desarrollo”. Fustigó a Estados Unidos, país al que culpó de haber creado la inestabilidad en la región a raíz de la guerra contra Irak en 2003.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien abrió el debate, exhortó a un relanzamiento de la economía mundial y la reforma del Consejo de Seguridad y otras instituciones mundiales, cuyo reparto de poder actual calificó de “inaceptable”.
Su par de Argentina, Cristina Fernández, pidió que la Asamblea General apruebe con celeridad un nuevo convenio multilateral que regule las reestructuraciones de deuda soberana, porque “no son solo terroristas los que ponen bombas, también lo son los que desestabilizan la economía de un país”.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, dijo que “la ONU sigue siendo el foro insustituible para abordar los desafíos globales”, aunque lamentó que “el Consejo (de Seguridad) no ha sido capaz de actuar con la unidad de sus miembros” y que su reforma “es una tarea pendiente que exige decisión política y acción”.
El mandatario mexicano Enrique Peña Nieto también pidió cambios en las Naciones Unidas y “una representación geográfica más equitativa” en el Consejo de Seguridad ampliando el número de miembros, así como que se limitara el derecho a veto “en caso de violaciones graves del derecho internacional humanitario”.
El presidente de República Dominicana, Danilo Medina, describió en su discurso “una nueva era en las relaciones dominico-haitianas” en la que “las viejas heridas se van cerrando” y hay “un punto de partida inmejorable para el entendimiento”.
Finalmente, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reclamó “que no quede en el aire el clamor de una reorganización de la ONU”, en su primera intervención ante la Asamblea Nacional, en la que dedicó un recuerdo al fallecido Hugo Chávez. Maduro insistió en que “se necesita un sistema de reorientación y reajuste” del sistema de Naciones Unidas que ya cumple setenta años.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A