Quien ama vive intensamente, siente profundamente, el mundo se torna de matices en los colores y formas de expresarse.
Hay momentos en que la persona amada deja de sentir lo mismo, lo cual es aceptable, pero el sufrimiento por ese rompimiento se convierte en un amor que va más allá de él. Somos capaces de entregarnos en la totalidad con tal de recuperarlo.
Superar este desenlace es tan difícil que habrá que reinventarse y reconstruirse de lo más interno para poder sobrevivir y volver al amor donde empieza y es hacia uno mismo, ya que cuando lo entregamos todo, también lo perdemos todo.
Podemos residir permanentemente dentro de sí, crear un potencial humano, alcanzar la espiritualidad, florecer extraordinarias capacidades de amar, pero nunca vivir muriendo por un amor que ya no está, ya que es transmutar al sentimiento sobrecogedor de amar más allá de él.
Para que el amor florezca dentro de sí, la luz de su presencia debe ser lo suficientemente fuerte para que no sea dominado por el amor de otro que ya no existe.
Cuando se es capaz de trascender al dolor se vuelve en una fuerza invencible y ahí ya estamos listos para disfrutar del amor puro y verdadero que ha de volver. [email protected]
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