En el parque central Monseñor Vélez, de Chinandega, se ubican dos charcas (criaderos de zancudos), en el sector norte de la caseta de los lustradores, donde además hay kioskos de comida rápida.
La otra está bajo los columpios. Esta situación es recurrente en el sitio. Además hay una pila —sin agua— con el monumento de Monseñor Vélez, que es utilizado como letrina.
También pululan inhalantes de pega, mendigos y prostitutas. Apenas hay dos vigilantes municipales que deben “cuidar” la plaza Salomón Ibarra Mayorga y el parque central, pero no dan abasto.
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