Roy Moncada
Cuando llueve con agresividad en Managua, doña Rosa Gómez cruza los dedos para que su vivienda no desaparezca a causa de las corrientes del cauce que pasan al lado o las que bajan en la calle de su barrio ubicado en el anexo a La Primavera.
La municipalidad se ha preocupado por revestir los cauces; no obstante, según ingenieros, el problema se resuelve con proyectos mayores.
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Gómez ,quien tiene 13 años de habitar el barrio que está ubicado en el Distrito Seis de la capital, reconoce el peligro que corre en la temporada lluviosa; sin embargo, justifica diciendo que no tiene para donde agarrar, “es esto o vivir en la calle”.
La situación de ella es parecida a las 1,500 familias que están asentadas a orillas de los cauces de la capital, según calcula la Alcaldía de Managua, y que procura disminuir la vulnerabilidad al desarrollar solo obras menores.
“Antes eran palos de agua, pero no se rebalsaba el cauce, pero ahora sale por los dos lados las corrientes. Cuando llueve ya no dormimos”, comenta la señora, quien recuerda con nitidez que en septiembre del 2013 colapsó el cauce en la parte sur de su casa e inundó la ristra de casas que existen en la zona.
Marlon Urrutia, quien comparte el peligro con Gómez al vivir al lado del cauce en el anexo a La Primavera, aún confía en la promesa que le hizo la Defensa Civil y la comuna el año pasado, de reubicarlos a sitios seguros, lejos del cauce.
Urrutia recuerda que llegaron representantes de ambas instituciones gubernamentales a prometerles reubicación cuando las corrientes, en tan solo un par de horas, habían inundado las casas de forma violenta, provocando daños materiales y sembrando el terror en el humilde caserío.
Pero de palabra no ha pasado el compromiso y muestra de ello es que ambas personas siguen al lado del cauce, pasando angustias cuando la lluvia es fuerte como la de anteayer, que puso en zozobra a las familias que viven en los cinco puntos críticos categoría A en Managua.
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