Fincas eficientes y ecoamigables

104 productores de Siuna elaboran sus propios planes de finca, un proceso que busca una mayor conciencia ambiental y que cuenta con el acompañamiento de Ipade.

Yohany López

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Aprender a elaborar su propio plan de finca es uno de los grandes logros que el pequeño productor Juan López Díaz ha aprendido en más de 20 años de laborar la tierra, en las 20 manzanas que tiene en la comunidad San José Hormiguero, municipio de Siuna, Caribe Norte.

López cree que un plan de finca es una herramienta vital para cualquier productor, pues sirve como un soporte para realizar cualquier gestión, ya sea en la municipalidad, como ante entidades bancarias. Además afirma que le permite valorar hasta dónde quiere llevar su finca en unos 5 años.

“Para mí es muy bueno tener un plan, se trabaja más organizado y al final trae sus beneficios económicos. El plan que yo tengo incluye el cuido de los árboles y sembrar otros de frutas”, comenta López.

Al igual que este productor, otros 104, en 15 comunidades en Siuna, han elaborado sus planes de finca, los que incluyen un mejor manejo y la diversificación de los productos tradicionales, ya que según la coordinadora de la oficina del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), Ninoska Moreno, solo se dedicaban a un cultivo o a la ganadería.

Este proceso que busca una mayor conciencia ambiental entre los productores, posee un trasfondo de años, donde el Ipade acompañó a las familias de 15 comunidades de Siuna para que escribieran sus metas y sueños como núcleo.

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La coordinadora de la oficina de Ipade en Siuna, Ninoska Moreno, cree que uno de los mejores resultados del proyecto es desarrollar el potencial de las personas y que ellos mismos sean quienes ejecuten próximas iniciativas de bienestar social, económico y amigable con el medioambiente.

“A mí me gustaría tener más conocimientos, ver mi comunidad y las fincas con mayor diversificación”, es uno de los sueños que comparte Adriana Lumbi Flores, de la comunidad Waspuko Central.

[/doap_box][doap_box title=»Aprenden haciendo » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Ricardo Godoy, metodólogo del proyecto, explicó que la elaboración de los planes de producción de fincas y luego de comunidades van de la mano y resultan ser un eje de inversión o de operación donde cualquier organismo fácilmente puede guiarse para emprender algún beneficio.

Godoy reconoce que la metodología de escuelas de campo es similar a la educación de adultos donde cada persona propone los temas de interés de acuerdo a las necesidades de cada finca.

Esta metodología también retoma la experiencia del productor y le complementan el conocimiento técnico.

En síntesis los técnicos del Ipade reconocen que no hay mejor método para los productores, que aprender haciendo. “Estando con ellos y dándoles el seguimiento necesario”, añade.

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Moreno explica que como parte de esa primera fase, el proyecto “Participación comunitaria en la gobernanza local en comunidades de la zona de amortiguamiento de la Reserva de Biosfera de Bosawas”, busca que los productores además de velar por el entorno en que viven, sirvan como una barrera natural contra el avance de la frontera agrícola.

PASO A PASO

Este programa compuesto por tres ejes en primera instancia llevó un proceso de acompañamiento a líderes comunitarios en la actualización y seguimiento de planes de la comunidad. Luego capacitó a dos líderes de cada comunidad donde estuvieron presentes de forma directa e indirecta.

Moreno manifiesta que de forma directa trabajaron en las comunidades El Torno, Agua Sucias, El Carao, Come Negro y San José Hormiguero.

Noel Granados, originario de Aguas Sucias, afirma que recibieron acompañamiento de Ipade para formarles como promotor social y buscar alternativas de solución a los problemas que se viven en esas localidades.

“Uno de los impactos negativos que los humanos hemos provocado en esta zona es la tala de los bosques y ahora necesitamos hacer un alto porque nos afecta a todos en general. No es solo un impacto para la región sino al mundo”, comenta Granados, quien durante las capacitaciones ha valorado cómo el avance de la frontera agrícola en las comunidades de Siuna vía a Waslala, ha secado las fuentes hídricas.

PROTEGER LA RESERVA

Y esa es la tarea que tanto Granados como otros promotores sociales y productivos estarán emprendiendo, visitando casa a casa a los vecinos, pese a que la distancia es larga y las condiciones de caminos están en deplorable estado.

En este contexto, Adriana Lumbí Flores, de la comunidad Waspuko Central, cree que los comunitarios presentan mayor interés de proteger esa zona considerada como de amortiguamiento en la Reserva de Biosfera de Bosawas.

Lumbí señala que los grupos mestizos son los que más han afectado la zona, tomando como referencia el despale que hacen para dar espacio a potreros.

Moreno explica que entre los componentes del proyecto, también incluye la educación ambiental y en ese sentido capacitaron a 42 personas. Previamente la campaña buscó la reforestación de fuentes de agua y se instalaron 13 viveros, que produjeron 50 mil plantas entre frutales y forestales. Entre ellos de pera, guaba, cedro y caoba.

Y entre los diferentes componentes del programa esperan que los productores cambien la percepción tradicional de cultivar y apuesten por un mejor manejo de los suelos y el ambiente que les rodea. Para que a un mediano plazo sus ingresos también se vean impactados de forma positiva.

SE INTEGRA AL RELEVO GENERACIONAL

Al realizar planes que incluyen la familia, los jóvenes representan un relevo generacional y actores claves para el cuido del medioambiente. Jorvin Guido, con apenas 16 años y quien procede de la comunidad El Carao, comparte que cultivar distintos granos es mejor y que valen la pena.

Por otra parte, Ariela Cruz Rivera, de 17 años, también de El Carao, afirma que con las escuelas de campo logró comprender la importancia de los viveros para que estos garanticen árboles en esas zonas donde otros dejaron vacíos.

Tanto Guido como Cruz han comprendido que tener un plan de finca es más beneficioso porque les ayuda a dirigir sus esfuerzos en una sola área. Además, si les ofrecen apoyo, al identificar sus necesidades priorizadas, los planes responden de inmediato y si alguna propuesta es válida para ellos, la toman.

Y es que precisamente ese es uno de los objetivos que Ipade se ha planteado: que los productores, en conjunto con los líderes sociales, desarrollen estrategias que sean autosostenibles y no dependan solo de cooperación o asistencia.

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COMENTARIOS

  1. Margarita
    Hace 12 años

    Felicidadades Ninoska por trabajar por tu pueblo, los frutos se veran en el futuro cuando todos aprendamos a cuidar el medio ambiente, y aprendamos a trabajar y no a esperar que nos regalen. Ojala muchos profesionales regresen a sus pueblos y aporten para mejorar.

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