Desde que los Dodgers de Jaron Brooklyn, tras la temporada de 1957, las Series Mundiales entre clubes de la misma ciudad o una misma área metropolitana han suscitado un especial atractivo.
Así vimos a los Gigantes y Atléticos atravesar el puente para disputar en 1989 la Serie de la Bahía o a Yanquis y Mets enfrentarse en la Serie del Subway en el 2000. ¿Viene otra así ahora en 2014?
Quizá. Si los Orioles y los Nacionales continúan con el empuje que los ha llevado a ganar las divisiones Este de sus respectivas Ligas, vamos a ver a dos equipos, cuyas ciudades están separadas por 39 millas, en el clásico.
Ganaron sus sectores con clase: venciendo a sus segundos lugares para disipar cualquier esperanza. Washington hundió a los Bravos y Baltimore a Toronto. Ahora viene el reto de avanzar a través de un campo minado.
Los Orioles dieron un giro fenomenal, tras iniciar con titubeos, tanto que registraban 19-21 en sus primeros cuarenta juegos en casa. En cambio, cerraron ganando 29 de sus últimos 35 duelos en el Oriole Park en Camden Yards.
Los Nacionales es un club maduro que tras verse abrumado por su ritmo ganador en el 2012 dispone de más profundidad en su picheo y su estructura en general. Su figura, Ryan Zimmerman, se lesionó y nadie lo ha notado.
La tropa de Baltimore hizo lo que debía: no dio chance de respirar a sus rivales de División. En sus duelos ante Yanquis, Toronto, Tampa y Boston acumuló 42-23. Y no dejó de ganar pese a lesiones en varios jugadores clave.
Tras la Serie de la Bahía y la Serie del Subway (metro) asoma la Serie del Beltway (del bypass o circunvalación), a menos que Dodgers y Ángeles digan otra cosa.
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