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Eduardo Cruz
Durante los 13 meses que Anastasio Somoza Debayle estuvo como asilado político en Paraguay, el exdictador nicaragüense se dedicó a las fiestas, a los escándalos, a comprar tierras de los campesinos paraguayos y a proyectar cómo iba a invertir el dinero que sacó de Nicaragua. Pocas veces le prestó atención a su seguridad personal.
El 17 de septiembre de 1980, cerca de las 10:00 de la mañana, un comando argentino integrado por cuatro hombres y tres mujeres acabó con la vida de Somoza Debayle, cuando con ametralladoras y una bazuca le dispararon al Mercedes Benz en el que se movilizaba el expresidente, en la avenida España de la capital Asunción.
Somoza había llegado a Paraguay el 17 de agosto de 1979, como a las 8:30 de la noche, un mes después de salir derrocado de Nicaragua por la revolución sandinista, explica Mónica Zub Centeno, una periodista nica-paraguaya que acaba de escribir un libro sobre los días de Somoza en Paraguay.
El 17 de julio de 1979 Somoza partió hacia el exilio en un avión privado rumbo a Miami, pero no logró llegar porque se le canceló la visa. De ahí se dirigió hasta Las Bahamas y luego acordó con el entonces presidente y dictador paraguayo, Alfredo Stroessner, que le daría asilo político junto a su compañera Dinorah Sampson.
Los paraguayos comenzaron a llamar a Somoza el “invitado ilustre” de Stroessner.
Zub Centeno, quien convirtió su tesis de licenciatura en Comunicación Social en el libro Somoza en Paraguay , explica un poco qué fue de Somoza en ese país sudamericano.
::: ¿Qué le dejó estudiar la vida de Somoza en Paraguay?
Me parece a mí que como cualquier asilado político que robó tanto en su país de origen, como él lo hizo, como su familia lo hizo, disfrutó de los placeres que le ofrecieron en el Paraguay, pero lo que él no tuvo en cuenta fue la seguridad, que pensó que como era en Nicaragua la figura y todo de Nicaragua, pensó que lo podía trasladar a un país donde él contaba con el carácter de asilado político.
::: ¿De qué placeres gozó Somoza?
La investigadora Mónica Zub Centeno indica que Somoza no tenía una agenda fija. Viajaba mucho al Chaco, donde estaba deforestando para criar ganado. Luego volvía a Asunción y se quedaba un tiempo con Dinorah Sampson y retomaba algunas cuestiones de salidas sociales.
Además, brindaba entrevistas a los periodistas paraguayos, a quienes aseguraba que “algún día regresaría a Nicaragua” y repetía que la historia le daría la razón, refiriéndose a que los sandinistas no eran una opción para Nicaragua.
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- 23 de octubre próximo es la fecha en que Mónica Zub Centeno presentará en Nicaragua su libro Somoza en Paraguay, vida y muerte de un dictador. La presentación se realizará en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.
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Bailes, fiestas, asados a como se comen aquí, compra de terrenos, compra de propiedades que él sabía, porque se había asociado o amigado con gente que le dijo: “Mirá Anastasio acá está la riqueza, invertí aquí”, y él tenía proyectos muy ambiciosos, muy grandes en el Paraguay, que bueno, no se llegaron a concretar por el propio atentado. Te hablo de inversiones de una empresa aérea, de inversiones de una cantera de piedras preciosas y piedras que iban a ser utilizadas para en su momento la construcción de una hidroeléctrica, para la ganadería, para el algodón, para el arroz, que son inversiones de muchísimo dinero.
::: ¿A qué te referís cuando decís que él no tuvo en cuenta la seguridad?
El día de la muerte, Somoza no estaba con el auto blindado. Los guardaespaldas planteaban de que le habían recomendado que cambiara el itinerario, que no fuera siempre al mismo lugar, al mismo restaurante, por la misma calle, cuestiones que él tenía que tener en cuenta, y según declaraciones del guardaespaldas que lo acompañó hasta el día del atentado, él solo miraba, hacía un gesto de agradecimiento y se iba, pero nunca los tomaba en cuenta.
::: ¿Y según los guardaespaldas, por qué era confiado?
El gobierno de Stroessner se jactaba de la seguridad. Y ¿por qué había seguridad, entre comillas, en el Paraguay? Porque la gente vivía con miedo. Y al vivir con miedo la gente no hablaba, no reaccionaba, no quería ni pensar porque sentía que el pensar, el otro ya iba a ver o escuchar lo que pensaba y ya lo iban a meter preso y lo iban a torturar.
Al sondear un poco el terreno, me parece que Somoza llegó a pensar eso, tantos años en el poder, nunca pasó nada, no había un grupo guerrillero, no había un Frente Sandinista paraguayo que hiciera frente al gobierno, estaba todo mundo controlado, militarizado. Él dijo todo está bien, pero no fue así porque el ataque vino de otro lado y mucha gente plantea la idea de que el propio gobierno de Stroessner sabía de la filtración de este comando argentino, pero no le dio importancia. Un diario planteaba que ya era molestosa la presencia de Somoza.
::: ¿Por qué Stroessner le dio asilo entonces?
La incomodidad vino después, ya con Somoza en Paraguay. En un reportaje que está en el libro y que yo lo analizo, Somoza dio declaraciones a la prensa, él llegó el 17 (de agosto de 1979) a Paraguay, a las ocho y media de la noche y el 22 de septiembre él ya estaba dando declaraciones, que fue cuando dijo: “Yo volveré a Nicaragua”. La prensa siempre lo buscaba porque acá en Paraguay lo catalogaban como el tipo chabacano.
Él comenzó a decir yo le voy a dar consejos a Stroessner sobre gobierno, sobre política y Stroessner quizá llegó a pensar, este me va a dar consejos a mí si es un derrocado y Stroessner era una persona bastante callada, con su mirada él decía todo.
Aquí se dijo que el hijo de Somoza (Anastasio Somoza Portocarrero) estaba enamorando…
Ah, una hija de un militar que tenía un compromiso con otro joven, exactamente.
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::: ¿Qué hay de eso?
Se dice que fue por problemas de falda también, por conductas inapropiadas en lugares públicos por parte de Somoza (Debayle), por las declaraciones a la prensa, hay muchas hipótesis sobre esa nula relación, sobre el mismo comando, que dicen que Stroessner apoyó el comando que lo ejecutó (a Somoza). Eso está en la atmósfera. No tenemos un testimonio cercano a Stroessner que nos diga fue así, fue asá.
Los guardaespaldas comentaron en un momento la relación de él con Dinorah (Sampson), que habían muchas peleas por esta cuestión de faldas, porque la mujer, asilada política con Somoza, que se tenía que aguantar todas las salidas de él, las borracheras de él y las mujeres a quienes él les coqueteaba públicamente, entonces ella se sentía un tanto violentada por esa situación. Después del atentado ella decía que se llevaban súper bien.
::: Sobre la fortuna de Somoza, me decías que gastaba en fiestas…
Somoza recién se estaba comenzando a mover para hacer circular la fortuna que trajo, no hay un lugar de información donde uno pueda ver o decir, ah, mirá, fue tanto lo que gastó, tanto lo que invirtió y esto era lo que ya estaba ganando en base a esa nota. Sí hay datos de la cantidad de cosas, ocho mil hectáreas en el Chaco paraguayo, propiedades en Misiones, Paraguay, propiedades en Itapúa, Paraguay, una posibilidad de traer una empresa aérea, pero no había un monto de cuánto él estaba invirtiendo en esos lugares.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,7 A