El funcionamiento individual y colectivo de los Leones de Managua evolucionó en la Final del XVII Torneo de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB). Los jugadores mantienen una constante concentración que les permite mantener su nivel de juego, en la serie que dominan 3-2.
El contundente éxito (89-68) de los campeones es señal de que pueden repetir. Todos los que ganaron un juego arriba de 20 puntos de diferencia lo hicieron.
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Hay pocas fisuras en el engranaje capitalino que hoy (6:30 p.m.), en la cancha El Brigadista, de Matagalpa, pretende acreditarse su segundo título consecutivo en el baloncesto nacional y primero en su debut en la ACB, bajo la dirección de Noel McKenzie, quien tras su lesión pasó a tener mayor protagonismo que Paul Escorcia en el banquillo.
Desde que McKenzie se sienta al lado de Escorcia, el quinteto de la Alcaldía de Managua se distrae menos y equilibra mejor su funcionamiento ofensivo-defensivo, sobre todo desde la llegada del dominicano Amaurys Ripoll y el pívot John Gardenier, ambos refuerzos para la Final.
Ripoll y Gardenier se han anotado más que Vansdell Thomas, el norteamericano Lamb Antowine y Ruddy Taylor, quienes llegaron a respaldar a las principales armas de los Toros, Bartel López y el estadounidense Duane James, quienes han sido controlados por los refuerzos de los Leones.
López, principalmente, y James, deberán reinventarse para romper el muro defensivo que forman Gardenier y Róger Muñoz. Ambos, con la ayuda de Ripoll y Alvin Camacho, a veces, los neutralizan en las jugadas de rompimiento y exigen mayor efectividad en los diferentes tiros.
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