Unas 930 personas procedentes de Francia participan en la yihad (guerra santa) en Irak y Siria, declaró el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, al semanario Le Journal du Dimanche de este domingo.
En total, «930 ciudadanos franceses o extranjeros radicados en Francia se encuentran actualmente implicados en la yihad en Siria e Irak», afirmó.
Según el ministro, «350 se encuentran en la zona, incluyendo a 60 mujeres. Aproximadamente 180 se fueron de Siria y 170 están en tránsito hacia la zona», añadió.
Bernard Cazeneuve precisó que desde la primavera (boreal), se han evitado «al menos 70 salidas», de un total de «350 casos, entre los cuales había 80 menores y 150 mujeres».
En los últimos meses, se creó en Francia un número telefónico «antiyihad» para las familias que temen la partida de uno de sus miembros.
Respecto a la trayectoria de Mehdi Nemmouche, de acuerdo con Bernard Cazeneuve, «la perversidad del sistema terrorista yihadista hace que no sea obligatoriamente necesario recibir una misión para que se cometa un acto terrorista». El francés Mehdi Nemmouche, presunto autor del ataque contra el Museo Judío de Bruselas el 24 de mayo pasado, en el cual murieron cuatro personas, fue inculpado en Bélgica por «asesinato en un contexto terrorista». Nemmouche fue extraditado a Bélgica. Varios exrehenes franceses en Siria lo reconocieron como uno de sus carceleros.
El lunes se presentará al Parlamento francés un proyecto de ley destinado a frenar las partidas de candidatos a la yihad. Se espera un consenso derecha-izquierda en un país que se sabe muy expuesto y en el que existe un vacío jurídico.
Francia no es el único país que afronta el problema de la falta de legislación al respecto. Actualmente, Reino Unido estudia medidas para hacer frente al problema. El viernes, Alemania se dotó de un arsenal legislativo para luchar contra el Estado Islámico, prohibiendo en su territorio toda actividad de apoyo y de propaganda en favor de esta organización.