Los 11 de la tribu se olvidaron del hechizo del fracaso y sin miedo retaron a Honduras a un juego de guerra por el repechaje. Nicaragua perdió 1-0 ante los catrachos con llegadas menos opacas y casi resisten hasta el heroísmo. El resultado final fue una obra de coraje y desdicha, pero con una muestra de mejoría.
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Cuando corrían cincuenta segundos del primer tiempo, Honduras asustó con un centro preciso y un cabezazo matador que envió dentro Javier Portillo, como si augurara una debacle. Sin embargo el gol fue anulado por una falta.
Ya casi en la línea del final del primer tiempo, Antonio Lozano saltó en el área (44), dejando de un lado al central Copete y clavó el primer y único tanto de Honduras, para irse al descanso con la victoria, mientras Nicaragua pensaba en una fórmula para crear el milagro que se hacía distante.
En la segunda parte con el olvido del gol, Xavier Dolmus presionando, aunque salió por Juan Barrera —quien llegó a fallar la jugada más clara del partido al 81 con Copete enfocado—, se vio la construcción del técnico Enrique Llena.
La derrota era casi inevitable, pero Nicaragua mostró que se puede luchar con eficacia sin aspirar a la gloria, aunque ya era muy tarde.
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