Gloria Picón Duarte
“Creo firmemente que la unidad de liberales (es) una pieza clave en el proceso de la unidad opositora que tiene que enfrentar el proyecto dictatorial orteguista, la unidad trasciende más allá, porque si bien en las elecciones la gente se inclina a votar por PLI o PLC, no significa que son afiliados a esos partidos, sería equivocado pensar que por el hecho de votar en esas casillas son militantes, hay que pensar que se va a requerir en una unidad de todos los sectores”, dijo Tünnermann.
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Hasta ahora la discusión entre ambos partidos ha girado en torno a la forma en que se organizarán; mientras el PLI propone unidad de bases y que sean los ciudadanos quienes elijan a los representantes, el PLC quiere bajar las orientaciones sin tomar en cuenta a las bases.
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La experiencia que el Movimiento Unidad por la República ha tenido en los territorios, según explica el analista político Carlos Tünnerman, es que la ciudadanía quiere unidad de bases y eso mismo lo han constatado también con miembros del Partido Liberal Independiente (PLI) y con los del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ya que una unidad “institucional” como la que propone el PLC implica que las cúpulas seguirán decidiendo “a puro dedo”.
“El PLC no se ha podido desprender de cierta tradición caudillezca, insistir en una unidad institucional en la que prácticamente son designados los que van a integrar las comisiones, las directivas, los líderes, implica no estar de acuerdo con un principio democrático que es que la gente elija a quien los va a representar.
Hace unos días el PLC presentó una contrapropuesta al PLI en la cuál le indica que es necesario “aclarar que la unidad es de instituciones y no de bases”, la propuesta inicial del PLI es que esta debe iniciar en las bases y han sostenido que mantendrán dicha posición.
Para Tünnermann la posición del PLC es completamente desfasada. “Eso lo hemos constatado sin ser miembros del PLC o del PLI, porque los hemos visto asistir a las actividades (de Unidad por la República) y el reclamo es que es necesaria la unidad y en las bases, ahí no hay problemas, el problema está en los niveles intermedios y en la cúpula”, indicó el analista,
NO HAY QUE OLVIDAR A CSE
Para el analista Julio Icaza Gallard, lo ideal es que este tipo de proceso se de en doble dirección. Sin embargo, señala que en este momento lo importante es entender que la actividad política no puede estar centrada solo en eso, porque se están descuidando problemas de gran trascendencia nacional, como es lograr que se conforme un movimiento amplio alrededor de un planteamiento electoral.
Tünnerman coincide con Icaza Gallard e indica que un tema que unifica a todos los sectores es el tema de exigir la renovación total en el Consejo Supremo Electoral (CSE) y ese es el gran reto que tiene el proceso de unidad.
“En eso hay acuerdos en ambos partidos políticos, en organizaciones de la sociedad civil, en la Iglesia católica, la Iglesia evangélica e incluso en sectores empresariales, el día del empresario dijeron que no han depuesto su demanda en cuanto a que se renueve el CSE y que se requiere restablecer la credibilidad en el proceso electoral y una cedulación independiente y (Daniel) Ortega no puede seguir poniendo oídos sordos a ese tema”, dijo Tünnerman.
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