Los legisladores estadounidenses no tienen la intención de dejar que Barack Obama recurra a la fuerza de forma indefinida en Irak y Siria. En la imagen, miembros de la milicia chií “Brigadas de Paz” que se ofrecieron voluntariamente para luchar con las fuerzas iraquíes contra los yihadistas del Estado Islamista. LA PRENSA/EFE/EPA/ALAA AL-SHEMAREE

Buscan moldear plan de Obama

Barack Obama podría obtener rápidamente la autorización del Congreso estadounidense para proveer armas a los rebeldes sirios, pero su estrategia global contra el Estado Islámico (EI) solo obtuvo un endeble consenso y los legisladores anunciaron prerrogativas constitucionales.

WASHINGTON/ AFP

Barack Obama podría obtener rápidamente la autorización del Congreso estadounidense para proveer armas a los rebeldes sirios, pero su estrategia global contra el Estado Islámico (EI) solo obtuvo un endeble consenso y los legisladores anunciaron prerrogativas constitucionales.

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El orden del día de la sesión parlamentaria de noviembre y diciembre, después de las elecciones legislativas, debería incluir una nueva autorización para un uso de la fuerza “a medida”, según Robert Menendez, presidente demócrata de la comisión de Asuntos Exteriores del Senado.

Muchos quieren creer que una autorización como esta será aprobada y que reforzará el poder presidencial, pero el Congreso, dividido entre una cámara con mayoría republicana y un senado demócrata, es impredecible.

Y los republicanos querrán evitar que esto parezca un voto de confianza hacia un presidente del que no dejan de deplorar la incapacidad y la pasividad en el escenario internacional.

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El Pentágono no puede tomar por sí solo la decisión de enviar equipamiento al Ejército Libre de Siria, o de formar a miles de sus combatientes. El ejecutivo necesita una autorización parlamentaria y Obama parecía haber convencido por lo menos a los dirigentes del Congreso, tanto republicanos como demócratas, de seguirlo.

Un voto positivo, tal vez el 16 de septiembre en la Cámara de Representantes, sería lógico porque republicanos y demócratas ya estuvieron de acuerdo tres veces en autorizar un plan de ayuda a los rebeldes, medidas que llevan meses esperando ser sometidas a votación.

IRAK 2.0

El debate ilustra el inmenso poder del Congreso en materia de defensa y política exterior frente a Obama. El ejecutivo se ha visto impedido de actuar reiteradas veces por los legisladores. Hace un año, el Congreso no aprobó el proyecto de ataques aéreos en Siria. El 25 de julio, los legisladores lanzaron una advertencia: con 370 votos a favor y 40 en contra, la Cámara aprobó una resolución no vinculante contra enviar tropas a Irak.

“Mis votantes están, y con razón, preocupados acerca de un Irak 2.0”, dijo el senador republicano Mark Kirk.

“No nos sobra tiempo cuando se trata de ataques aéreos en Irak contra el EIIL”, dijo el demócrata Chris Murphy. “Pero tenemos tiempo para conversar acerca de cómo será nuestra estrategia en la guerra civil siria”.

Los congresistas están casi todos de acuerdo con la necesidad de aniquilar a los yihadistas del EI, objetivo que comparte la mayoría de estadounidenses, según sondeos publicados por el Wall Street Journal y el Washington Post esta semana, tras la decapitación de los periodistas James Foley y Steven Sotloff. Pero pretenden limitar la magnitud y duración, de un conflicto que de lo contrario, podría durar varios años.

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