El lanzador nicaragüense Juan Carlos Ramírez llegó al país hace cuatro días enfocado en su siguiente meta: jugar en los Gigantes de Carolina en la Liga de Beisbol de Puerto Rico. Entre el descanso de un mes que pasará en el país, está a la espera del boleto y la fecha exacta de su partida hacia la isla del encanto, la cual podría ser el 20 de octubre.
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“Me estoy preparando para mi siguiente parada que será con los Gigantes de Carolina en la liga puertorriqueña. Decidí jugar porque al final de la temporada quedaré como agente libre y en ese beisbol llegan scouts de todos los equipos, además de jugadores de Grandes Ligas”, indicó Carlos Ramírez, que este año lanzó en la organización de Cleveland.
“ESTABA PREPARADO”
Ramírez sabía que sería difícil poder escalar el peldaño que hace un año logró subir con los Filis de Filadelfia al sortear artillería en las Ligas Mayores.
“Con mes y medio de atraso por mi fractura en el dedo, más me costó acoplarme al equipo, porque uno está acostumbrado a un conjunto de tanto tiempo y cambiarse a veces cuesta, pero llegué a un punto que me sentía muy bien y considero que les gustó mi rendimiento, pero estaba preparado por si no subía”, agregó.
Ramírez tiene sangre de guerrero y no se cansa de seguir luchando para lograr el éxtasis. Con 26 años sus ilusiones están intactas y mentalmente está fuerte .
“Este es mi octavo año y sé que la madurez en la pelota se logra entre los 26 y 28, así que creo que puedo llegar a dar muchos años más”, afirmó el pícher, quien sorprendió ayer como un espectador en la final del baloncesto de la ACB.
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