El presidente Salvador Sánchez Cerén reconoció ayer que uno de los problemas que más le preocupa a su gobierno es la inseguridad ciudadana, pero confía cumplir con el sueño de los salvadoreños de vivir en un país en paz.
Sánchez Cerén sostuvo en un informe sobre sus primeros cien días de gobierno que desde el inicio de su gestión ha mantenido el combate contra todas las manifestaciones de violencia: crimen organizado, extorsiones, pandillas, delincuencia común, como también violencia hacia la mujer y la niñez.
Remarcó que la construcción de la Política Nacional de Justicia, Seguridad Pública y Convivencia marca una vía para abordar la seguridad desde un concepto más amplio, que involucra a diferentes actores para dar una respuesta al fenómeno de la delincuencia.
El mandatario destacó que el impulso a la Policía Comunitaria, cuyo despliegue ha iniciado en forma gradual en distintas zonas del país, es una de las acciones más relevantes en materia de seguridad en lo que va de su mandato, que concluirá en 2019. La Policía Comunitaria se ha desplegado en más de 25 municipios del Gran San Salvador y, según informó, pronto estará desplegada en todo el país.
El Salvador, considerado uno de los países más violentos del mundo, enfrenta el grave problema de inseguridad provocado por criminales en grupos como las maras. Los registros policiales contabilizan que en 2012 se registraron 2,543 homicidios y en 2013 hubo 2,492 muertes violentas.
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