La presidenta Dilma Rousseff afirmó ayer que no hay acusaciones concretas contra miembros de su gobierno, en las denuncias por un supuesto caso de corrupción referido al supuesto pago de sobornos millonarios a políticos por parte de constructoras que ganaron contratos con Petrobras entre 2004 y 2012.
“No creo que los datos de la prensa son oficiales”, dijo Rousseff tras un acto electoral, y reiteró que cuando reciba datos oficiales, tomará “las medidas oportunas”, pero no antes.
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