Cuando los camiones se descomponen los comunitarios tienen que usar otros medios o caminar bajo el sol o la lluvia. LA PRENSA/ M. CALERO

Camiones chatarras atienden zonas rurales

La falta de mantenimiento a los camiones que viajan a las zonas rurales de Carazo es evidente. Su mal estado mecánico hace que los mismos usuarios se bajen a empujar para que el vehículo arranque.

Mabel Calero Gaitán

La falta de mantenimiento a los camiones que viajan a las zonas rurales de Carazo es evidente. Su mal estado mecánico hace que los mismos usuarios se bajen a empujar para que el vehículo arranque.

Unas cuarenta familias que viven en la comunidad Aragón, al sur de Jinotepe, afirman que hay que ser adivino para saber qué día va a pasar el camión, pues frecuentemente este se descompone y pasa hasta una semana sin trabajar, lo que obliga a la población caminar cinco kilómetros hasta llegar a la ciudad.

“Es bien triste vivir en esta zona, porque uno quiere trabajar pero no contamos con el transporte, yo varias veces he quedado mal porque a las 6:00 sale el camión y a veces no llega y a esa hora tenés que caminar rápido para poder llegar a la 7:00 al trabajo y no es porque aquí no haya demanda, si unas setenta personas viajan en el primer viaje de la mañana”, dijo Ángela Villavicencio, habitante de Aragón.

Se estima que en el departamento de Carazo hay 15 rutas que circulan en horarios irregulares a más de ochenta comunidades y comarcas lejanas. Sin embargo, más de 55 comunidades aún están demandando el servicio de transporte.

Debido al crecimiento poblacional, cada día crece la demanda del transporte en la zona rural, donde la población se traslada en bicicleta, en bestia o bien caminan grandes distancias para hacer sus diligencias.

INCOMUNICADOS EN INVIERNO

El problema se agrava con la llegada del invierno, pues esto significa que los pobladores deben estar preparados con víveres, porque en varias ocasiones han quedado incomunicados por las pésimas condiciones de los caminos.

Villavicencio manifestó que cuando llueve, siempre se parte el camino de Aragón, lo que no permite que entre el camión.

“Este año gracias a Dios no llovió mucho, porque cuando llueve aquí quedamos incomunicados; si uno quiere salir tiene que caminar o en bicicleta, pero con lluvia nadie sale, porque te arrastran las corrientes”, agregó.

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