Yohany López
Consolidar una fase de encadenamiento con unas 1,065 personas beneficiadas por el proyecto Entrelazos es uno de los fines a los que apuntan los representantes de Visión Mundial en Nicaragua, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Por su parte, José Sánchez un escultor de marmolina en San Juan de Limay, Estelí, reconoce que al inicio del proyecto solo elaboraban unas treinta piezas, pero ahora al mes hacen unas sesenta y han mejorado sus técnicas de ventas.
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Nancy Cano, directora de operaciones de Visión Mundial, explica que este grupo de personas entre pequeños productores y artesanos tuvieron en la primera etapa de Entrelazos un capital semilla de 2.3 millones de córdobas, con los cuales podían acceder a créditos pequeños, pagar el préstamo, y con los intereses que se generaban se fue incrementando el capital a 4.3 millones de córdobas.
VAN A SEGUNDA ETAPA
La segunda fase, según Cano, lo que busca es consolidar las ideas, potencializar la producción y fomentar la asociatividad, para que pueda comercializar con mayor eficacia en otros mercados municipales y así incrementar los ingresos de las familias que protagonizan sus propias ideas de negocios.
“Referente a la situación inicial de las familias, vivían del diario. Como se dice en el buen nica: ‘lo que me llegó, eso consumo’ y no tenían esperanzas de tener algo propio o pensar en ahorrar”, manifestó Cano.
Entrelazos se ejecuta en Nicaragua desde 2010 y alternamente en cuatro países más de Centroamérica. Su impacto alcanzó a familias de 16 municipios en ocho departamentos del país y se crearon 96 grupos de autoayuda, en los que se distribuye el total de beneficiarios.
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