Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
La “reciente adquisición de equipo y poderoso armamento militar por parte de Nicaragua a Rusia” es considerada como una amenaza y fuente de gran preocupación por Costa Rica, según el Canciller Manuel González, quien expuso esta mañana ante diputados de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Legislativa sobre el estado de las relaciones con su vecina del norte y las acciones que su país ejecuta en tres demandas en La Haya.
Durante más de dos horas, González expuso el estado actual de las relaciones con Nicaragua y recordó las tres demandas que ambos países mantienen en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ).
Una planteada por Costa Rica a finales de 2010 por supuesta invasión nicaragüense durante el inicio del dragado del río San Juan, otra presentada en 2011 por Nicaragua por aparentes daños a este río con la construcción de una carretera fronteriza que lo bordea (ambas se tramitan en un solo expediente), y una tercera planteada este año por el gobierno saliente dirigido por Laura Chinchilla, por delimitación marítima en los océanos Atlántico y Pacífico.
A juicio de González, la relaciones con Nicaragua actualmente son “cordiales, respetuosas, pero frías”, e insistió en que “no se dan, en estos momentos, las circunstancias, las condiciones, ni espacios de confianza para que una relación más amplia y fluida se presente”.
“Desde la invasión en el 2010 (así llama Costa Rica al dragado del río San Juan en la zona de Habour Head), las relaciones con Nicaragua han venido en un franco deterioro, que en estos momentos, como ha dicho el Presidente Luis Guillermo Solís, son relaciones frías. Cordiales, respetuosas, pero frías”, dijo González ante los diputados.
Aunque reconoce que las relaciones entre dos países vecinos, hermanos, que comparten historia y cercanía geográfica, deberían ser fluidas; subrayó que lo ocurrido en 2010 “ha sido una invasión de nuestro territorio. Aquí lo que está en juego en la integridad territorial del país, nuestra soberanía como Estado”.
“La invasión del territorio ha cambiado radicalmente la manera en que las relaciones se desarrollan”, y los temas migratorios, de comercio, entre otros, se manejan en cada caso pero no existe una agenda binacional de largo plazo, explicó.
“No se dan, en estos momentos, las circunstancias, las condiciones, ni espacios de confianza para que una relación más amplia y fluida se presente. Cuando se habla de intenciones de conversar, de dialogar, que están llenas de buenos propósito, sin duda; hay que tener mucho cuidado, porque Costa Rica no ha sido el agresor. Nosotros hemos sido realmente víctimas de una agresión, de hecho, física, militar, que no podemos obviar, que no podemos dejar de lado”, señaló.
El canciller enumeró lo que su país considera como fuentes de amenaza y preocupaciones que se suma a la disputa fronteriza por Harbour head, como las pretensiones expuestas por el Presidente Ortega sobre el costarricense Río Colorado y la provincia de Guanacaste; las cuales “no hay que tomarlas a la ligera”.
La reciente preocupación costarricense, de acuerdo con González, es por el impacto de la construcción de un canal interoceánico por Nicaragua, la de un aeropuerto cerca de la frontera con Costa Rica, de 1.6 kilómetros de largo y entre 30 y 35 de ancho, con capacidad para grandes aeronaves militares y que por su ubicación podría causar la invasión del espacio aéreo nacional.
A Costa Rica también le preocupa la “adquisición de equipo y poderoso armamento militar por parte de Nicaragua a Rusia”.
“Es otra fuente de enorme preocupación”, dijo el Canciller, así como el anuncio de que Managua sumará el año próximo otras 15 dragas para labores de limpieza en el río San Juan. El Ministro González recordó que si lo que hizo una sola draga “es dramático” sobre las condiciones ambientales de la zona, “el solo anuncio (de otras 15 dragas) nos preocupa enormemente”.
Además, dijo, ello constituye una abierta violación a las medidas provisionales dictadas por la Corte Internacional de Justicia.
González calificó como “un gesto de buena voluntad” para los nicaragüenses la ampliación de 30 a 90 días la vigencia de la visa de ingreso a su país, tomando en cuenta la situación real migratoria que Costa Rica comprende.