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Wendy Álvarez Hidalgo
De las 144 naciones evaluadas, Chile se ubica en el puesto 33, posición que había perdido el año pasado. Bajos niveles de corrupción, facilitación de comercio, un gobierno eficiente, sólida estabilidad macroeconómica y bajos niveles de déficit y de deuda pública aseguran el liderazgo de esta nación.
En el caso de Panamá, si bien cayó ocho escalones, se ubica en el puesto 48 y es la segunda nación más competitiva de América Latina. Fue un deterioro en la percepción del funcionamiento de las instituciones, particularmente por su incapacidad de combatir la corrupción y elevar la eficiencia gubernamental, lo que provocó su retroceso.
Por su parte, Costa Rica continúa ascendiendo en esta clasificación global y este año ha escalado tres posiciones, ubicándose así en el lugar 51. La gran fortaleza de este país es contar con la mejor educación de la región, una buena capacidad para innovar y su avance considerable en términos de tecnología de la información y de las comunicaciones.
EFE
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Es la burocracia, ineficiencia y corrupción en los servicios aduaneros y los problemas relacionados con derechos de propiedad los que están alejando a Nicaragua de la competitividad. Al menos es lo que arroja el Índice de Competitividad Global 2014-2015, divulgado por el Foro Económico Mundial, en Ginebra, Suiza.
El mismo refleja que mientras que el resto de países centroamericanos lograron avanzar hasta 13 escaños en el índice de competitividad, Nicaragua se quedó estancada y en términos relativos retrocedió si se compara con el ranking del año pasado cuando se evaluaron 148 naciones y este año 144. Es decir, que se debió avanzar tomando en cuenta que este año se analizaron menos países.
Con un puntaje global de 3.8, igual al del año pasado, Nicaragua se ubicó en el escaño 99, superando solo a Honduras que aunque quedó en el puesto cien, aún así avanzó 11 escaños y obtuvo una calificación de 3.8, una décima más en relación con el informe pasado.
Entre los indicadores que mide este organismo internacional figuran la institucionalidad, infraestructura, entorno macroeconómico, salud y educación primaria, clima de negocio, facilitación de comercio, desarrollo del mercado financiero y laboral, innovación, entre otros.
A excepción de Nicaragua, que en los últimos cinco años había avanzado 16 puestos, a nivel del istmo fue notoria la mejoría en la competitividad de todos los países, principalmente en aquellas naciones azotadas por la inseguridad y el crimen organizado como El Salvador, que lideró las mejoras de su competitividad en Centroamérica, al escalar 13 puestos. Guatemala avanzó ocho peldaños.
Si Nicaragua fue la economía que lideró el crecimiento económico el año pasado en Centroamérica, ¿entonces por qué se estancó su competitividad?
Las calificaciones de Nicaragua que recoge el Foro Económico Mundial en su informe arrojan que la ineficiencia y burocracia estatal continúan afectando el clima de negocio. De hecho esta es la principal queja que los empresarios consultados expresaron a los expertos del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible del Incae Business School, socio regional del Foro Económico Mundial y responsable de la recopilación de información en ocho países latinoamericanos.
Además la disponibilidad de mano de obra calificada, la calidad de la infraestructura y la corrupción, siguen siendo los grandes cuellos de botella del país. El clima de negocio en Nicaragua también se ve frenado por la insuficiente capacidad de innovación del mercado, problemas para el acceso al financiamiento y la alta carga impositiva, entre otros.
Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), cree que sí se puede crecer aunque haya deterioro en materia de competitividad, al recordar que los factores externos (precios de las materias primas o envíos de remesas) pueden ayudar a obtener las metas de expansión económica.
No obstante, Chamorro ve preocupante el estancamiento y retroceso relativo de Nicaragua en el ranking de este año, y recuerda que problemas como las trabas que pone Aduana a las importaciones luego se ven reflejadas en esos indicadores mundiales, que al final afectan la imagen del país.
“Hay que resaltar que en la carga de procedimientos de aduanas estamos en el ranking 130 (de 144 países) uno de los elementos más bajos de nuestro índice general. Este componente está pesando mucho en que estemos estancados. Igualmente están los derechos de propiedad donde nos ubicamos en el 128”, explica.
No obstante, destaca que “estamos bien en crimen organizado ‘rankeado’ 60 y telefonía celular 71. En el que mejor estamos es en austeridad fiscal con un 30, reflejado por un déficit controlado. Los indicadores de salud son por lo general buenos, no así los de educación, en lo referente a la calidad y las ciencias y matemáticas que estamos alrededor del 130”.
Y agrega que “estamos bajos en nivel de sofisticación económica, reflejado por el hecho de que nos estamos concentrando en productos primarios de bajo valor agregado. Esto quiere decir que no tenemos una gama importante de productos que requieren tecnologías medias o sofisticadas. Se muestra asimismo una poca adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas”.
Efectivamente para el Incae Business School los principales retos de Nicaragua tienen que ver con la protección de los derechos de propiedad, la calidad del sistema educativo, la calidad de sus puertos, y la independencia del poder judicial.
Nicaragua también desmejoró sus calificaciones en cuanto a los indicadores relacionados con la innovación. El año pasado, por ejemplo, el país obtuvo una calificación de tres puntos en una escala de siete en temas de innovación, pero este año cayó a 2.7 puntos. Eso ocasionó que el país se ubicara en la posición 125 en el pilar de innovación, cuando el año pasado se ubicó en 113.
En ese sentido, Chamorro explica que esa caída se debió al rezago en “la creación de nuevos ingenieros y científicos y la baja calidad de nuestras instituciones de investigación. Sin embargo, por ser una economía de bajos ingresos el índice no le pone tanto énfasis al tema de la innovación”.
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