Mabel Calero
En ciertos restaurantes de La Boquita y Casares ofrecen en el menú los huevos de tortuga en cóctel o en sopa marinera y aparentemente las autoridades no miran esta situación.
“Para acabar con el problema de raíz hay que prohibir en los restaurantes que se ofrezcan los huevos de tortuga, porque quienes se lucran son los restaurantes que lo venden caro, pero a los hueveros por un saco lo más que les pagan son 200 córdobas y ellos te venden un cóctel con cinco huevos a 150 córdobas”, dijo Marcos García, ambientalista.
Cada vez que hay arribadas los saqueadores aprovechan para robar huevos y luego venderlos en restaurantes y mercados.
Nelson Guevara, guardaparque de Chacocente, manifestó que los robahuevos se mueven rápido y en segundos si el guardaparque se descuida saquean rápido un nido, de donde obtienen ochenta huevos.
Los saqueadores se mueven más frecuentemente cuando hay arribadas masivas, pues a la playa llegan miles de tortugas por la noche y es más fácil pasar inadvertidos.
Cada día la sobrevivencia de las tortugas está en peligro, pues una vez que los huevos quedan enterrados en la arena, tanto el hombre como las aves de rapiña son una amenaza.
Ayer y el martes hubo una arribada masiva en Chacocente, según el monitoreo biológico de Marena, en esos dos días llegaron 8,300 tortugas anidantes.
Este año se espera para esta campaña unas 60,000 anidaciones de tortugas paslamas en el Refugio de Vida Silvestre Chacocente, ubicado en Santa Teresa-Carazo.
En julio llegaron 1,363 tortugas anidantes, superando las 316 del año pasado.
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