Vicente Maltez
Médico internista
Algunas personas se asombran porque creen que los “derrames” solo se dan dentro del cerebro. Hace poco escribimos del derrame dentro del corazón y de las articulaciones. Los pulmones son dos bolsas elásticas que contienen aire, alrededor de ellos existe una pequeña telita que es la pleura en la cual hay unos pocos mililitros de líquido pleural. Cuando esta pleura sufre un proceso morboso se incrementa la cantidad de líquido dentro del espacio pleural apareciendo un derrame pleural o pulmonar.
Hay dos tipos de derrames pulmonares: el trasudado es un líquido sin proteínas y lo vemos en insuficiencia cardiaca, cirrosis hepática y síndrome nefrótico. En cambio el exudado es un líquido espeso por su contenido en proteínas y está producido por infecciones, tumores y enfermedades del tipo colagenosis.
Un derrame es pequeño cuando es de medio litro (500 cc), de tipo medio con cantidades de 500-1,000 cc y de gran volumen en cantidades iguales o superiores de 1,500 cc.
Preocupaciones en estos casos es cuando el líquido está formado de pus, en este caso estamos ante un empiema. Un 40 por ciento de las neumonías graves tienen un derrame asociado o “paraneumónico”.
Un líquido “amarillo limón” sugiere posibilidad de tuberculosis pleural que debe ser tratada de inmediato, por que si no en un plazo de cinco años la infección pasará al tejido pulmonar, (recuerden que la pleura rodea a los pulmones). Si el líquido es hemorrágico hay que sospechar cáncer del pulmón primario o metastásico.
El tratamiento de estos casos será de conformidad con el origen de la enfermedad.
Así también será el pronóstico del paciente. Además de antibióticos se colocan tubos en el pulmón para drenar el líquido o se realiza una operación para eliminar la pleura (decorticación pleural).
El médico internista diagnostica y manda hospitalizar estos casos que siempre se consideran delicados.
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