Yohany López
Santa María de Pantasma, Wiwilí y el poblado de Ayapal en El Cuá-Bocay son las zonas de Jinotega donde los pequeños ganaderos están siendo fuertemente afectados por el robo de sus vacas, toretes, caballos y hasta mulas, según denunciaron productores de esas localidades.
Nelson Rayo, un pequeño ganadero de la comunidad Camaleona Central, municipio de San José de Bocay, afirma que “está medio tremendo, hay muchos robos y son peores si no tienen cercos porque se le pueden llevar todo”.
“El robo siempre ha existido como una actividad delincuencial en las montañas y yo me inclino más a que son civiles los que están poniendo en peligro la estabilidad de tantas familias que dependen de la ganadería”, dice.
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Por su parte Noel Jarquín asegura que Ayapal es una de las zonas considerada como roja por los altos índices de abigeatos. “Aquí es algo violento. Se le dice que es una zona roja donde solo hay malos y los vándalos han tomado buena posición. Pero en la comarca de Kantayawas están construyendo una delegación policial, la que podrá mejorar la seguridad”, enfatizó Jarquín, quien asegura que la mayoría de extracciones de animales se hace en las noches cuando las familias descansan.
Ramón Sequeira, quien tiene unas cincuenta cabezas de ganado en el municipio de La Dalia, Matagalpa, asegura que hay muchos robos y cada vez se incrementan. “Ni siquiera se puede hablar del tema porque ya te quedan viendo mal y uno no sabe si hay informantes para ese grupo de personas que roban”, comenta.
En ese mismo contexto, el ganadero José Mairena, de la comarca Caño de la Cruz, cuenta que días atrás a la entrevista con este Diario le habían robado una mula que valoraba en 20,000 córdobas.
ROBOS A CAMIONETAS
Asimismo, testifica que ha visto cómo interceptan a las camionetas para extraerles sus pertenencias, bienes o dinero. “Son incontrolables. Los robos siguen a la orden del día, y para mí que son gente de otras zonas con conocidos en el lugar. Son civiles”, comentó Mairena.
El presidente de la Asociación de Ganaderos de Jinotega, Alí Zeas, admite el grave problema de seguridad que están afrontando, lo que contradice a la Policía Nacional que asegura que hay disminución en el robo de animales.
Tanto Zeas como los demás consultados coinciden en que la presencia de las autoridades de la Policía Nacional es muy poca y que el Ejército está más concentrado en cuidar las cosechas o el transporte para pago de planillas, en lugar de brindar seguridad a la ganadería que dinamiza la economía local.
“Por eso recomendamos a los ganaderos que cerquen sus campos, para evitar más incidentes (robos)”, dijo Zeas.
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