“Yo fui el motor del Bóer y los muchachos se inspiraron en mí, luego de mi juego completo”.
A Diego Sandino le bastó una pelota para convertirse en el Diego de la gente, con 39 años su brazo deambula entre la austeridad y el agotamiento, aunque todavía ocasionalmente es alguien que conserva algo de aquel hombre de control brillante con experiencia.
Más encorvado, más entrenador por la capacidad de enseñar, se bebió a los costeños de un sorbo en el cuarto partido.
Con una carrera limpia en nueve episodios, saqueó la casa del rival en el cuarto partido. “Fui la inspiración de los jóvenes porque lo que yo hice sirvió para motivar a los demás. Tras ese duelo les dije que si yo pude contra la Costa ustedes también pueden. Cuando empaté la serie 2-2 cambió todo”, afirmó Sandino, al sentirse en el reino de los victoriosos, cuando lograron sellar la serie final.
AÚN NO PIENSA RETIRARSE
A su edad otros pícheres cuentan sus historias a sus nietos sobre su estadía en el deporte rey de Nicaragua. Sin embargo Diego Sandino aún no cree retirarse, aunque por momentos lo ha pensado.
“Todo depende de mi brazo, pero con lo que acabo de hacer considero que tengo más cuerda. Aquí ha servido el cuido y la buena preparación que he tenido a lo largo de mi carrera”, explicó Sandino, a pesar de que se rumoraba su salida luego de la Liga Nacional de Beisbol Profesional.
“Pienso que con todo lo que he hecho puedo jugar en la Liga Profesional y me gustaría que fuera con el Bóer”, agregó.
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