Róger Marín tras haber culminado la serie final entre Bóer y Costa fue electo como el Jugador Más Valioso. LA PRENSA/ GUILLERMO FLORES

Dueño de la colina

Salió a comerse el mundo en sus dos apertura y se dio cuenta que sabía bien. Róger Marín fue electo como el Jugador Más Valioso de la Serie Final del Campeonato de Primera División al dejar a los jugadores costeños en sus dos aperturas como víctimas de un atraco, desorientados por la flexibilidad oportuna de combinación de picheos, medición efímera de lanzamientos con llamas, y sobre todo, empujar a los Indios del Bóer a conseguir dos victorias sublimes en sus dos aperturas ante la Costa.

Marín  en su primera apertura. LA PRENSA/ EMIR ALFARO

Salió a comerse el mundo en sus dos apertura y se dio cuenta que sabía bien. Róger Marín fue electo como el Jugador Más Valioso de la Serie Final del Campeonato de Primera División al dejar a los jugadores costeños en sus dos aperturas como víctimas de un atraco, desorientados por la flexibilidad oportuna de combinación de picheos, medición efímera de lanzamientos con llamas, y sobre todo, empujar a los Indios del Bóer a conseguir dos victorias sublimes en sus dos aperturas ante la Costa.

Furioso o calmo, tiene un aspecto de un salvaje soldado medieval, con su rostro marcado por el destino y haciendo historia a sus 34 años. Con dos juegos sin hits ni carreras y seleccionado como el pelotero fundamental en la final, se suma a la lista de jugadores improvistos en la sala distinguida.

[doap_box title=»Firmeza y coraje» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • 14 victorias y cinco derrotas fue el récord de Róger Marín en esta campaña con los Indios del Bóer, el cual es el mejor de su carrera, empatando los 14 triunfos de hace dos años.

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En el primer juego de la serie final lanzó siete entradas y un tercio para tres imparables, cuatro ponches y tres bases por bolas, saliendo del partido intacto.

Entretanto, en el quinto juego, superó lo que parecía difícil, al sortear en juego completo con una carrera limpia y tres ponches en la victoria del Bóer 5-3 sobre la Costa.

Ahora, según el lanzador, su mentalidad está puesta en la próxima Liga Nacional de Beisbol Profesional, en la que espera militar nuevamente con los Indios del Bóer y tratar de aspirar al título.

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Sus estadísticas son sinónimo de reflexión. En una serie en la que se esperaba que el bateo se subiera en una nube imperial, dando balazos hasta matar al picheo, Marín se convirtió en el dueño de la colina al permitir una carrera limpia en 16.1 innings y conseguir una victoria.

“La verdad es que se siente bien, porque esto no es más que el premio al esfuerzo y fui fundamental en la victoria sobre la Costa, que el año pasado tenía mejor equipo. Cumplí, asumí la responsabilidad una vez más. Había presión en los muchachos y traté de llevar esa situación a un punto que no me afectara”, indicó Marín, el hombre que inició en el 2001 con Estelí y que nueve años después entró a las filas del Bóer y de la historia.

“Yo soy un experimentado y buen lanzador. Honestamente siempre pensé que nosotros éramos mejores que ellos, así que no había nada que los pudiera salvar de la derrota”, afirmó el ahora más influyente serpentinero de la serie.

Róger es de las personas que con un premio como JMV nunca mueve un nervio de la cara, a lo máximo sería una leve sonrisa.

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