En medio del cuadrilátero como un guerrero caído sin poder utilizar sus armas se vio Everth Briceño. Sus sentidos desorientados, el regaño de su esquina y el quejido del hombre que por 14 años peleaba por otro chance titular estremecía el gimnasio.
Entretanto Gerson Ortiz con gran futuro, pudo con un rival de mucho recorrido como es Eddy Castro al ganar en una decisión unánime.
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En el segundo round un golpe cruzado de izquierda lo derribó. Parecía el fin, las campanas sonaban y el luto se apoderaba del escenario, sin embargo fue lo suficientemente bravo y terco como para levantarse, seguir y caer en el ritmo de pelea de Carlos “Rapidito” Rueda.
No hubo tercera vencida, solo el paso de los efectos de los golpes de Rueda, que sincronizado con sus movimientos de piernas y preciso para lanzar el recto y cruzado a la mandíbula, construyó una victoria clara desde el inicio y contundente al final.
Briceño fue un malabarista del cuadrilátero en su lucha por no seguir en el piso. Aunque de pronto Rueda detuvo la intensidad en los asaltos cinco, seis y siete como si tratara de alentar a su rival a una pelea con más tregua, venganza por ser la tercera y sudor, al significar una eliminatoria por el título del mundo.
Al final la sentencia de los jueces fue con piedad para Everth, hundido por el infortunio de pasar por el boxeo. 76-75 y 77-75 a favor del matagalpino, mientras que Augusto Rojas fue el único que vio perdedor a Rueda 76-75. El contraste de Rueda está en su parte luminosa, ha encontrado la senda de la luz, tras haber perdido antes con Yesner Talavera.
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