El Real Estelí puede ver su rostro en un cristal y denotar que su reflejo se ha convertido en complicación para sus rivales de la Liga de Campeones de la Concacaf. Hoy salta a las 8:00 p.m. en el Estadio Nacional de San José, Costa Rica, como los foráneos no favoritos a vencer, pero se han ganado la duda del resultado ante el Deportivo Saprissa.
Son veinte los jugadores elegidos por el entrenador Otoniel Olivas, que al ritmo de la esperanza y las ilusiones, fundamentadas en la fe, lucharán por noventa minutos ante un Saprissa precavido al alinear solo a tres titulares en el último juego de liga, criticado por la prensa en su arranque en la Primera División de Costa Rica, y aunque consiguen nueve puntos en tres partidos las descripciones son de un equipo imperfecto, que va perfecto en la tabla. Además, la connotación ganada se resume a un conjunto que fue desmembrado por la proyección que tuvieron los jugadores al zarpar a otros rumbos, y que cada partido en el torneo tiene sufridos triunfos que son agonías perpetuas.
El Saprissa saldrá con Danny Carvajal, Adolfo Machado, Keylor Soto, Rafael Morales, Jordan Smith; David Guzmán, Manfred Russell, Diego Estrada, Hansell Arauz; David Ramírez y Ariel Rodríguez.
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El Real Estelí, que empató en el partido de ida en el Estadio Independencia, tuvo que someterse al mandato del retador, pero peleando sin concesiones, alternando la rudeza de su planta encabezada por Juan Barrera en la ofensiva, Franklin López en el medio, y los dos molinos impulsados por el viento, los brasileños Eduardo Praes y Alan Kardek.
Esta noche es la hora cero para Nicaragua, a la espera que se escriba una nueva historia en futbol.
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