La 66 edición de la gala de los premios Emmy, los Óscar de la pequeña pantalla, confrontará hoy dos modelos exitosos de ficción televisiva, un pulso que alcanzará su máxima expresión en la disputa que mantienen Breaking Bad y True Detective por el título de mejor serie dramática.
Breaking Bad buscará reeditar el triunfo que consiguió en los Emmy en 2013, cuando se consagró como el drama del año, y lo hará con argumentos de peso, el desenlace de la historia sobre un profesor de química que se hace narcotraficante.
El viaje de Breaking Bad llegó a su fin en septiembre pasado tras cinco temporadas en las que el programa fue de menos a más hasta cuajar un producto ante el que terminó por rendirse tanto la crítica como el público.
TRUE DETECTIVE
La suya sería una victoria fácil en los Emmy de 2014 si no fuera por la irrupción, inesperada podría decirse, de True detective , una miniserie a todos los efectos que por tecnicismos, y por la ambición de sus creadores, se postuló para luchar por el premio de mejor serie dramática.
True Detective es lo que ya se conoce como serie de versión limitada, una forma reciclada y con más gancho comercial de denominar a las denostadas miniseries, y en la que participa un reparto de primera línea con un guión y una estética cinematográfica.
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