Lucía Vargas C.
Algunos comerciantes de artesanía del Parque Central de Granada, dijeron esta semana sentirse acosados y perseguidos por autoridades de la oficina del centro histórico de la Alcaldía, porque han aumentado las inspecciones por los espacios que usan, por los toldos, el color de estos, mesas que se salen de la línea establecida y hasta por la cantidad de personas que deben permanecer en los negocios.
Por ejemplo, los toldos deben ser color blanco y no pasar la medida establecida, pero los vendedores alegan que el inclemente sol y la lluvia dañan la mercadería y que el color blanco aumenta el resplandor solar.
Las autoridades han pedido a los vendedores del parque que no lleven niños al negocio y que solo estén dos personas por cada tramo, para evitar mal aspecto y que se convierta al parque en un mercadito.
“Me mandaron a notificar que me suspendían cinco días del parque a partir del 22 de agosto, porque saqué un poco el toldo para crear un alero”, dijo Elgin Villachica.
Villachica fue notificado por la arquitecta Alicia Estrada, técnico del centro histórico, según un documento firmado y sellado por Estrada, pero el castigo le fue levantado, tras dialogar con las autoridades competentes.
Rosa Conde y su madre Maritza Rugama han manifestado inconformidad porque sienten que estas medidas solo a un grupo de vendedores se las han aplicado.
“Sentimos como que es personal por parte de las encargadas de estas instancias porque aquí hay vendedores que tienen a toda la familia en los tramos, sacan mesas y sillas fuera de la línea pero no les dicen nada, solo a nosotros”, refirió Conde.
Los consultados mostraron una lista de 25 comerciantes de textiles, bisutería, calzado, marroquinería y orfebrería, que se han agrupado como Artesanos Unidos de Granada. Este grupo de comerciantes incluso manifestó descontento porque este año la Alcaldía no les autorizó la expoventa que anualmente instalan a un lado de la Catedral en el contexto de las fiestas patronales. “No hubo permiso este año, a pesar de haberle expuesto a la alcaldesa que las ventas se han visto afectadas desde los acontecimientos sísmicos”, refirió Elda Villachica.
LA PRENSA no logró contactar este fin de semana a las autoridades competentes del centro histórico para conocer sus puntos de vista al respecto.
BOCHINCHE ANTIGUO
No es la primera vez que hay desacuerdos entre los comerciantes y los funcionarios de la comuna granadina.
En enero de este año, hubo golpes y arañazos cuando trabajadores de la Alcaldía intentaron trazar una raya para delimitar el área de los tramos de artesanías que se han instalado en un costado del parque.
“Te vas a ordenar ya”, le gritó un funcionario de la comuna a Villachica en enero. Esa refriega entre comerciantes y funcionarios de la comuna ocurrió delante de varios oficiales de la Policía que no intervinieron en la situación.
Desde el comienzo, los comerciantes han denunciado que se sienten presionados y perseguidos, que los espacios para trabajar son muy pequeños. “Nos sentimos presionados y muy tristes porque no nos dejan trabajar”, dijo Maritza Rugama, vendedora de artesanías en enero pasado.
En ese sector se estima que hay unos 19 carros y en cada uno trabajan unas cuatro personas.
El Parque Central de Granada es un punto de partida para decenas de turistas nacionales y extranjeros que caminan por la famosa Calzada, donde hay bares y restaurantes.

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