Mabel Calero
En la mayoría de las escuelas del campo los niños sufren por falta de servicios higiénicos o porque estos se encuentran en pésimas condiciones.
A 18 kilómetros del municipio La Conquista, en Carazo, se encuentra la escuela Martha Espinoza, donde los niños hacen sus necesidades fisiológicas cerca de una quebrada porque la escuela no tiene servicios.
“Nosotros estamos conscientes que los niños están expuestos al peligro, pero los maestros también sufrimos porque tampoco tenemos dónde ir”, dijo una profesora de la escuela, quien pidió fuera omitido su nombre.
En otras escuelas aunque hay servicios higiénicos, estos no tienen las condiciones adecuadas, pues son letrinas donde van niños entre 6 y 12 años.
Tal es el caso de la Escuela El Ingenio, en Jinotepe, donde los niños usan unas letrinas que no tienen puertas. “Antes los niños iban al monte, pero hace poco hicieron las letrinas, ya resuelven, pero claro, no como nosotros deseáramos, pero por lo menos no van al monte exponiéndose que les pique un animal”, comentó Ana Isabel García, madre de familia.
En Carazo son pocos los centros educativos que cuentan con inodoros y la mayoría de ellos se concentran en la zona urbana.
La profesora Ana Rosa Tapia, quien se jubiló en el 2010, afirma que las malas condiciones de los centros afectan el aprendizaje de los niños.
“Los baños destruidos, la falta de agua potable, el mal estado de los pupitres son cosas que afectan seriamente en el aprendizaje de los niños, por esa razón se está trabajando en la dignificación de ambientes escolares, pero aún hace falta”, indicó Tapia.
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