Saúl Martínez
- 120
[/doap_box][doap_box title=»Ahora hay competencia» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
Al basurero municipal de Chinandega cada día se suman más personas desempleadas en busca de sobrevivencia. Hurgan entre los desechos para obtener algo que les pueda servir para vender.
En el lugar hay mucho ganado que se alimenta de desperdicios, circulando entre más de un centenar de recolectores. No faltan los que queman llantas para extraer hierro de las llantas viejas y el humo negro se levanta a cualquier hora del día en ese sitio.
Un equipo pesado trata de mantener ordenados los desechos en el basurero y las máquinas se encargan de empujar la basura hacia la orilla del río Acome, otrora caudaloso y limpio que se ha perdido por la alta contaminación.
Francisco Eliseo Hernández es un joven que se cansó del pago mísero de los dueños de empresas de vigilancia y desde inicios de año se dedica a recolectar botellas, plástico, hierro y papel.
“Se logra reunir entre cien y ciento cincuenta córdobas, pero los traileros guardan las mejores cosas: cobre, plástico y botellas. Para muchos el desempleo hace que estemos aquí”, mencionó el joven .
Sergio Antonio García, fiscal del basurero, indicó que hay complicaciones con los niños que suben a los equipos y sugirió a los padres que les llamen la atención para evitar desgracias como la ocurrida con una menor de 12 años, quien murió aplastada contra una pared hace algunos meses.
García considera que el equipo pesado se encarga de empujar la basura, sin afectar al río Acome. Sin embargo, se constató que esta cae a esa fuente.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A






