El cansancio crónico

Se calcula que en nuestro país de seis mil a 18 mil personas pueden estar afectadas de un cuadro clínico de cansancio crónico, que es incomprendido hasta por los doctores, y genera críticas y discriminación porque consideran a estas personas como “haraganas” y poco colaboradoras con el trabajo.

Vicente Maltez 

 MÉDICO INTERNISTA

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Se calcula que en nuestro país de seis mil a 18 mil personas pueden estar afectadas de un cuadro clínico de cansancio crónico, que es incomprendido hasta por los doctores, y genera críticas y discriminación porque consideran a estas personas como “haraganas” y poco colaboradoras con el trabajo.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) se caracteriza por la existencia de cuatro o mas de los siguientes síntomas: déficit de memoria o concentración, dolor de garganta, dolor a la palpación en la nuca o de ganglios de las axilas, dolores musculares, dolores de articulaciones, cefaleas de reciente aparición, dificultad para dormir y malestar después de realizar esfuerzos.

El SFC afecta de preferencia a mujeres jóvenes y de la edad media y tiene una incidencia estimada de entre 100 y 300 personas por cada 100 mil habitantes (Estados Unidos) y se sospecha que está producida por un virus ( Epstein-Barr) no identificado que desencadena respuestas del sistema de defensa o inmunológico que provocan los síntomas antes descritos.

No existen exámenes de laboratorio que ayuden al diagnóstico y cuando se realiza el examen físico es común no encontrar datos concluyentes, salvo en los casos en que junto con el SFC existe una fibromialgia.

Es obligatorio que el médico internista elabore una cuidadosa historia clínica y examen físico para poder descartar otras causas de astenia o cansancio crónico (depresión, infecciones crónicas entre las que destacan VIH avanzado, mononucleosis, tuberculosis, parasitosis crónica; también hay que considerar el mal funcionamiento del tiroides o enfermedades autoinmunitarias como miastenia, esclerosis múltiple, tiroiditis, etc.).

El manejo de estos pacientes suele ser difícil y lo primero que el médico internista debe hacer es hablarle claro: no hay un tratamiento definido, se utilizan antidepresivos, analgésicos y reconstituyentes, así como la terapia física y el apoyo de familiares y amigos son fundamentales.

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