Bloomberg News
Las dificultades para obtener talentos de liderazgo así como mano de obra calificada constituyen actualmente la máxima preocupación para las pequeñas y medianas empresas, según un trabajo de investigación publicado en julio por el Instituto de Investigación del Mittelstand en Bonn.
Una tendencia destinada a alentar a los escolares a estudiar en la universidad está exacerbando la escasez de trabajadores manuales.
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Una amenazadora escasez de mano de obra está llevando a las empresas alemanas a buscar nuevos empleados en un área impensable —entre los peores de la clase—.
Kevin Reber, de 22 años, quien no fue aceptado para una capacitación profesional debido a sus malas notas en matemáticas, es uno de los 250 jóvenes inscritos en un curso de un año que lleva a cabo el fabricante químico BASF SE, donde se enseña trabajo en equipo, resolución de conflictos y se repiten materias escolares no aprobadas. Fabián Scholz, de 17 años, en un programa parecido en Deutsche Bahn AG, está aprendiendo a corregir la mala asistencia que arruinó sus probabilidades de progresar.
“No tratamos de reclutar a los mejores sino a los que se adaptan mejor a las exigencias del trabajo”, dijo Richard Hartmann, responsable de formación profesional en BASF durante una entrevista en la base del mayor fabricante químico del mundo en Ludwigshafen. “Alguien que obtuvo un excelente puntaje y se capacita como mecánico fabril probablemente no se conformará con quedarse. Necesitamos trabajadores que hagan el trabajo manual calificado a lo largo de años”.
Las empresas alemanas están dando a buscadores de empleo como Reber y Scholz una segunda oportunidad, en tanto la contracción de la tasa de natalidad y la población más vieja ponen en riesgo su economía exportadora de un billón de euros (1.3 billones de dólares). El país, cuya tasa de desocupación ya se halla en el nivel mínimo en dos decenios, puede llegar a perder dos millones netos de personas en edad de trabajar para 2025, según un informe publicado en mayo por el Instituto de Investigación Ocupacional y Mercado Laboral (IAB).
La tasa de natalidad de Alemania cayó hasta la mitad de su pico máximo hace cincuenta años. Con 8.4 nacimientos por cada 1,000 personas, el país tiene la segunda tasa más baja de Europa después de Mónaco, según una estimación de la Agencia Central de Inteligencia.
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