Las autoridades extendieron ayer por segunda noche consecutiva el toque de queda en Ferguson (Missouri), sacudida por protestas tras la muerte, el 9 de agosto, del joven afrodescenciente Michael Brown, por un policía. El hecho ha avivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza policial contra afroamericanos y otras comunidades. Según la Policía, Brown fue muerto tras reaccionar en forma agresiva y resistirse al arresto. Un compañero de Brown dice que fue abatido cuando tenía las manos en alto.
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