Milagros Terán
I
Frente a la ventana de
mi alcoba, el gran Ipé.
El gorgoteo de cotorros
que se deleitan con el
fruto de la guayaba.
El incesante ruido de un
motor, las ondas del
lago a la distancia,
mi amor
desfalleciendo,
un grito alojado perennemente
en la garganta.
II
Mis ojos de bebé se sorprenden
con la visión de la rama en movimiento.
Cientos de hojas moviéndose
al unísono
el pulmón de la vida
respira en mi jardín.
III
La levedad del pájaro
en su vuelo
la alegría de ser ala
en el viento
flotando varios metros
arriba de mi cielo,
suspendido donde
nada le toca
nadie le duele
todo le roza.
IV
Cruza diagonal
frente a mis ojos,
como rayo de luz
espontáneo
rompiendo oscuridad:
un ave.
Todo en movimiento.
El vaivén de las olas
del Lago Paranoá
es como mi angustia
que no cesa
que se agita más con
el viento
y la distancia
y los sonidos ajenos
a mi lengua.
V
La buganvilla erguida
se estira
como gata en la rama.
Es la sensualidad
de sus colores,
el sexo desbordándose
como leopardo
V Premio de Poesía Mariana Sansón 2007. Premio de Humanidades del estado de Delaware, EE. UU. 2005 y 2006.
Autora de cuatro poemarios. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano y portugués y circula en revistas literarias y antologías publicadas en América (Norte, Centro y Sur), Europa y África.
Máster en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Maryland. Nació en León en Nicaragua.
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en la copa del árbol.
La mujer felina
que acecha,
estirando y
recogiendo la cola
con los poros abiertos
-como siempre.
VI
Sobre el puente J K
explota el atardecer.
Es el desierto.
Una isla alejada
y tranquila.
El rojo y el morado
el amarillo túnel
violeta cálido,
naranja reluciente.
Un sol rojoy cargado,
el caqui *
inflamado como un tomate
al que quiero morder y engullir.
*( Fruto de árbol originario del
Japón y de la China, dulce y carnoso,
del tamaño de una manzana).
VII
Llega la noche y soy
mujer abierta
cabello suelto
y largos brazos.
Son lianas de monte,
bambú esbelto y
ligero.
Soy un tronco hermoso,
de tallo liso y
seguro.
Una mujer suave y
tranquila
que te invita al placer,
que te atrae hasta
el pozo donde has de beber.
VIII
La primavera salta
de rama en rama
y me mira asustada:
una mona ardilla
carga en el lomo sus
monitos.
Ojos redondos son dardos
a mi centro,
nos comunicamos
me implora que la olvide.
Somos madres las dos,
protegemos la cría,
la cargamos.
Sube y baja las ramas,
corre por el enorme Ipé
es el viaje que hace por la vida
como voy con mis hijos
por ciudades extrañas y avenidas.
Abajo está el vacío,
el hoyo del peligro,
pero ellos van
aferrados a su espalda.
IX
Choca la luz contralas sábanas
esta mañana
en que no quiero
despertar ni salir
de este sueño sensual
que me fascina.
Otra vez soy feliz
amando y deseando
la vida,
viviendo estas iluminaciones
que prenden
las mechas
de mi cuerpo
y la dan más vigor.
Necesito esta fuerza
que empuje mis
movimientos,
que me lance al
espacio del día
que me anime
a conquistar
los metros que rodean
esta vida
presente y temporaria.
X
La poesía es
alientoy empuje.
Es mano cariñosa
sobre el hombro,
es caricia sobre mi
corazón.
Palabras que flotan
sobre el agua,
brisa en el atardecer,
red que se tira
al mar en esperanza.
Es la pausa.
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