Elízabeth Romero
Con un responso y una misa celebrada en el cementerio San Pedro, en Dírita, los concheños recuerdan a su párroco Marlon Pupiro.
El padre Helio Cortez, que preside la celebración, anunció que con este oficio dan inicio al triduo de misas en memoria del párroco asesinado. El último día, el 20 de agosto, está programado que la misa la celebre el cardenal Leopoldo Brenes, según los católicos del lugar.
Este 20 de agosto se cumple el tercer aniversario del crimen del sacerdote, que según sus familiares quedará en la impunidad.
A pesar de que para los operadores de justicia el crimen fue esclarecido con la captura y posterior condena de Yazker Blandón, la tía y madre de crianza de la víctima, Elvira García, considera que hay otras personas detrás del horrendo crimen que burlaron la justicia humana, pero prefiere dejar todo en manos de Dios.
Desde un inicio el misterio ha rodeado el asesinato del párroco de La Concha. El Instituto de Medicina Legal (IML) determinó en su momento que el cura párroco fue muerto a causa de asfixia mecánica. “Todo esto secundario a estrangulación manual más sofocación”, dijo el forense Hugo España seis días después del crimen.
“Da la impresión que fue reducido completamente, no podemos decir si por alguna sustancia tóxica” o por varias personas, dijo en tanto hace tres años el coordinador de patología del IML, Néstor Membreño.