El costo del frijol etíope a 22 córdobas es una respuesta paliativa mientras la producción nacional no arranca, pero una vez que salga el frijol de la cosecha de primera, este precio podría fijar un piso y evitar que el grano baje como se espera. Esta es la preocupación de Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).
Además el desconocimiento sobre los costos del frijol que se importó crea suspicacia, de acuerdo con Juan Carlos López, director del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor.
“Había una suposición de que el frijol etíope se iba a vender entre 15 y 16 córdobas con referencia (al) que está ofertando el Gobierno mediante Enabas. Pero ese margen de 6 a 7 córdobas pudiera hacer pensar que hay utilidad”, dijo López.
“Quien pone el piso es el que importa, y el que está importando es el Gobierno. Por lo tanto, si está poniendo un precio de 22 córdobas, fija ahí el piso y entonces cuando salga el frijol de primera, va a bajar hasta 22”, explicó Healy.
2.7 millones de quintales de frijol es el promedio de consumo anual.
110mil quintales de frijol fue el total de la primera importación del Gobierno.
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Habrá suficiente grano
La producción de primera andará alrededor de 860 mil quintales, según los datos que le otorgó el Gobierno a Upanic, y los cálculos que hacen es que se dé una producción firme a finales de agosto e inicios de septiembre.
Esto significa que los 110 mil quintales de frijol etíope que se acaban de importar y otro embarque prometido con 110 mil quintales más, sumaría una disponibilidad en el mercado de más de un millón de quintales, en los próximos dos meses.
“Creemos que esto debe tener un fuerte impacto en el precio, tiene que bajar. El problema es que si el Gobierno está vendiendo a 22 córdobas, entonces los productores no se van a bajar de eso”, analizó Healy.
El presidente de Upanic recordó que el consumo nacional de frijol es de 2.7 millones de quintales anual. Con la importación se suplen las pérdidas que generó la sequía. “Vamos a tener 1.1 quintales, en estos dos meses, y todavía hace falta el de postrera y apante que es la mayor (producción). Frijol va a haber bastante en el país”, apuntó.
FALTA DE REGULACIÓN
Según López, hay un beneficio para el consumidor con la importación del frijol etíope,
porque el precio (22 córdobas) es más bajo que el frijol nacional que se está ofreciendo entre 35 y 37 córdobas, sin embargo, indicó que no podía dar un mejor análisis porque no están claras las condiciones de la importación. “Eso podría ser lo negativo”, dijo López.
Para López, no está claro cuánto fue el costo de compra, la distribución y el interés arancelario del grano traído de Etiopía. Lo que sí está claro, según él, es la falta de regulación efectiva al respecto.
“Mientras exista un mercado cotidiano, privado, semiprivado y ahora gubernamental, y los datos económicos no queden claros, no se puede delimitar donde está el margen de especulación, de acaparamiento o de agiotismo con el precio”, sostuvo López.
En todo este dilema, el consumidor es el que sale afectado, añadió Healy, quien apuntó que lo lógico es que el beneficio se lo lleve el productor y el consumidor, no el intermediario. “Y aquí, en todo este año, quien se ha llevado todo el beneficio es el intermediario”, aseguró.
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