En el segundo día de su histórico viaje a Corea del Sur, Francisco aprovechó la misa de la Asunción de la Virgen María en Daejeon, ante cincuenta mil personas, para lanzar un mensaje contra la idolatría de la riqueza y el crecimiento desmedido.
Sorprendió al optar por el tren bala para viajar por el país y pudo comprobar la pasión que despierta en la nación, donde el diez por ciento es católico. Participó de la VI Jornada de la Juventud Asiática, en la que fue recibido como estrella de rock y advirtió sobre el peligro de las injusticias sociales.
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