Alina Lorío L.
Unas 200 familias que viven en el casco urbano del municipio de Santa María, en el departamento de Nueva Segovia, pasan “penurias” con el agua que apenas logran recolectar en sus pilas cada ocho días. Hasta hace 15 días tenían el servicio día de por medio.
“A mí me entristece, no me siento bien viendo cómo sacan los árboles que están protegiendo la quebradita que nos cubre esa necesidad del agua. A mí y a mi familia cada vez nos toca ir a lavar más largo y si siguen despalando definitivamente nos van a dejar sin agua”, reflexionó.
[/doap_box]
El problema se ha agudizado más en los últimos días porque el agua de los pozos —de donde se abastece el poblado de Santa María— se ha profundizado y los encargados del sistema (la Alcaldía) han tenido que racionarla para abastecer equitativamente a todas las viviendas.
“Aquí no hay ríos, no hay quebrada cerca, tenemos pilas que llenamos de agua para que nos dure los ocho días”, dijo una anciana que salía de una casa con la intención frustrada de moler maíz, porque tampoco había (a inicios de la presente semana) energía eléctrica.
El agua la dan cerca de tres horas cada ocho días, calculando que las familias llenen sus pilas. La energía eléctrica es suspendida desde las 7:00 de la noche hasta las 12:00 del mediodía, todos los días.
“Aquí la situación es crítica, pero ya hemos hecho algunas sugerencias ante el Concejo Municipal de Santa María”, dijo el concejal liberal Ignacio Zepeda Ordóñez, tras detallar que una propuesta es hacer una conexión con el pozo de El Higuito, comunidad de El Carrizal” que está a menos de media hora del pueblo, “pero el alcalde considera que es un proyecto caro”.
En el municipio de Santa María hay varias comunidades cuyas quebradas se han secado en los últimos 15 días, entre ellas El Hato Viejo, Los Calpules y El Guayabal, donde se ha intentado hacer pozos, pero no sale agua.
Los pobladores aprovechan las pocas lluvias para almacenar el agua, de lo contrario recurren al único pozo que ha quedado bueno en el pueblo. “La situación es crítica”, repiten una y mil veces las familias de la localidad.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A