Buenos días señora Comisionada de la Comisaría de la Mujer. Gracias por atenderme. Vengo a poner una queja contra mi hombre que es un desgraciado. Le voy a contar lo que me sucedió por la cantante esa la Guadalupe Pineda. Todo empezó porque él se enamoró de la Guadalupe y todo el santo día ponía el casete con sus canciones. Yo ya no podía oír a los Ángeles Negros ni a Julio Iglesias. No. Él me los escondía para que no los pusiera y él dale, dale con la Guadalupe. Hasta el a
mor tiene sus límites Comisionada. Si usted se ha enamorado me ha de comprender. Los sábados cuando yo cerraba mi caramanchelito donde vendo ropa usada pues quería sentarme con él y beberme mi cervecita mientras oíamos los dos a los Ángeles Negros. Que me lo he ganado Comisionada. Trabajo desde que tengo 6 añitos, fíjese usted. Pues como le venía contando yo ese sábado quería oír a Julio o a los Ángeles que
después de todo yo fui la que compré la casetera y la que lo mantengo a él que es un mantenido y además un rejodido y un encimado. Pero por fuerzas tenía yo que oír a la Lupe Pineda hasta que después de 6 cervecitas me topé, no pude más, cogí la cinta de la Guadalupe y la escondí y puse la mía de los Ángeles Negros, entonces él, que ha sido boxeador, vino y me dio un trompón. Vea usted. Mi compadre abogado me dijo que le enseñara esta señal perenne y permanente que me quedó en el cachete. Mírela usted, mi cachete arruinado para siempre. Entonces vine yo y puse a mi Julio después que me golpeó, si hasta las vecinas se asomaron cuando le grité. A todo volumen lo puse y él a Julio no me lo iba a tocar. ¿Ha oído usted a Julio? Se lo voy a traer en casete porque ahora lo venden en casete. Ya va a ver, a oírlo. Y se va a enamorar de él. ¿Es casada Comisionada? No se lo recomiendo. Ese fue mi error. Los hombres si una se casa ya se creen los dueños, unos angelitos sin casarse, unos diablos ya casados. Usted vuelve de su trabajo y ya él quiere que usted le cocine, le rasque la espalda, lo bañe. Ya se arruinan. Mejor soltera y solo juntada. Porque así o lo corre si se porta mal o se va usted antes que la golpeen. Como le venía contando, yo ya enardecida con dos cervezas más saqué el casete de la Guadalupe y le eché encima de la Flor de Caña que él estaba bebiendo y flash, prendí un fósforo y lo quise quemar. Fue entonces que él, ya golpeada yo, cogió mis casete
de los Ángeles y de mi Julio y con un martillo me los desbarató. En el alboroto las cortinas del cuarto cogieron fuego. Sí, sé que fue imprudencia prender el fósforo. Temeraria me dijo mi compadre abogado y me dijo también que le enseñara la cicatriz de mi cachete que cuidado se me olvidaba porque es señal, creo que dijo, perenne y permanente. Pero Comisionada, no vaya a llevármelo preso. Tan solo llámele la atención porque viera usted que bueno y sano, sin tragos, es regio.
(León de Nicaragua, Campanario de Rubén. Agosto 8, de 2014).
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