Génesis Hernández Núñez
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La situación es clara: es “preocupante” la cantidad de embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años de edad. Las causas también lo son: pocos años de escolaridad, falta de acceso a educación y servicios de salud sexual y reproductiva e inicio temprano de las relaciones sexuales.
“El primer embarazo realmente es comenzar con el pie izquierdo en el crecimiento de su bienestar como familia y si estas jóvenes no regresan al sistema educativo después de ser madres, se amplifica el círculo de pobreza: falta de educación te lleva a mayor probabilidad de embarazo, el embarazo a un menor nivel de ingresos y esto a una mayor incidencia de este tipo de problemas”, manifestó Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
En este sentido, la zona que necesita mayor atención es el área rural y pues, como explicó Chamorro, “es mucho más difícil diseminar información en lugares donde no hay una densidad poblacional como en Managua o como en el casco urbano”.
CHAVALOS NO SE PROTEGEN
Sin embargo, Markus Behrend, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas Nicaragua (UNFPA, por sus siglas en inglés), destacó la prevalencia de métodos anticonceptivos en Nicaragua, que “en términos generales es bastante buena; setenta por ciento de las personas sexualmente activas utilizan métodos modernos de anticoncepción, pero hay una brecha en los grupos más jóvenes, entonces ahí es donde se producen los embarazos no deseados”.
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